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Acapulco, Guerrero.- Como si se tratara de un cuento donde la violencia ha sido domesticada por la estadística, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, presentó un balance triunfalista de las llamadas “jornadas de paz” que, según dijo, se realizan en Guerrero, una de las entidades más violentas del país.
Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, celebrada este viernes 9 de enero en Acapulco, Rodríguez afirmó que este puerto, junto con Chilpancingo, es considerado “prioritario” para el gobierno federal, aunque sin hacer referencia directa a la violencia cotidiana que padecen ambos municipios ni a los grupos criminales que operan en ellos.
La titular de la Segob informó que se han realizado 29 jornadas de paz en la entidad y anunció que en la primera quincena de enero se prevé la instalación de los consejos de paz y atención a las causas, una figura que, hasta ahora, no ha mostrado resultados medibles en la reducción de la inseguridad.
Como parte del mismo ejercicio retórico, Rodríguez destacó que en 2025 —año que apenas comienza— las mesas de paz en Guerrero sesionaron de manera itinerante y presencial en las ocho regiones del estado. De acuerdo con su informe, se llevaron a cabo 315 sesiones estatales e interestatales y 2 mil 130 reuniones regionales, en las que “se alcanzaron diversos acuerdos”, sin precisar cuáles ni su impacto real.
El despliegue institucional, aseguró, permitió brindar 186 mil “atenciones” en Acapulco y Chilpancingo. La cifra incluye visitas casa por casa, la instalación de 29 comités de paz, la realización de 50 ferias de paz y la recuperación de 37 espacios públicos, acciones que, según el gobierno federal, forman parte de la llamada atención a las causas de la violencia.
También mencionó la operación de los Tianguis de Bienestar y la aplicación del programa Sí al Desarme, Sí a la Paz, mediante el cual se intercambiaron 149 armas de fuego por dinero en efectivo, un número marginal frente al poder de fuego que mantienen las organizaciones criminales en la entidad.
El informe de la secretaria de Gobernación se presentó el mismo día en que autoridades federales difundieron cifras sobre una supuesta disminución de homicidios dolosos y delitos de alto impacto en Guerrero. Sin embargo, en el terreno, Acapulco y Chilpancingo continúan siendo escenario de asesinatos, extorsiones y desplazamientos forzados, una realidad ausente en el discurso oficial que insiste en contabilizar reuniones, ferias y comités como sinónimo de pacificación.