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Mientras el mercado editorial sigue obsesionado con las novelas infinitas, Samanta Schweblin tiene una filosofía clara: "¿Por qué perder el tiempo en 250 páginas si puedo contarlo en 20?". Y parece que la apuesta le salió rentable. La escritora nacida en Hurlingham y residente en Berlín acaba de ganar el Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, llevándose a casa un millón de euros. Sí, leíste bien: seis ceros por profundizar en esos vínculos familiares que nos dan miedo y en las zonas más turbias de lo cotidiano.
Una millonaria que "no sabe contar"
Lo mejor de la noticia no es el cheque, sino la reacción de Samanta. En un mundo literario a veces demasiado solemne, ella se volvió viral por su honestidad brutal tras recibir el galardón. Lejos de dar un discurso sobre la gloria, confesó que su ambición era mucho más modesta: un sueldo fijo para poder escribir tranquila.
"No sé contar cuánto es un millón... es algo muy raro", admitió la autora de Distancia de rescate, dejando claro que su cabeza sigue en el límite entre lo posible y lo imposible, no en las finanzas.
¿Por qué todo el mundo habla de ella?
Si no has leído a Schweblin, prepárate para el "estado de alarma". Sus cuentos no son para relajarse; son para dudar de tu propia sombra.
- Su marca: Explorar lo perturbador que se esconde en una tarde normal de sol.
- Su linaje: Heredera de Cortázar y Bioy Casares, pero con un toque tecnológico y de soledad moderna que la ha llevado a ser traducida a más de 40 idiomas.
- El fenómeno: Ha ganado casi todo (Casa de las Américas, National Book Award, finalista del Booker) y ahora, con este "millonazo", se consolida como la voz más poderosa de su generación.
Al final, Samanta Schweblin ha logrado lo que pocos: que el mundo entero se detenga a mirar un género "menor" como el cuento y que, de paso, nos preguntemos qué haríamos nosotros con un millón de euros si nuestro único deseo fuera, simplemente, seguir contando historias.