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Sader apresura biofábrica de mosca estéril en Chiapas para frenar al gusano barrenador

Con 55% de avance y una inversión binacional de 51 millones de dólares, la planta de mosca estéril en Chiapas busca producir 100 millones de insectos por semana para erradicar una plaga que amenaza exportaciones y al hato nacional.

Proyecto binacional y presión exportadora.

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Metapa de Domínguez, Chiapas.— En el sur del País se libra una batalla silenciosa que impacta directamente la economía ganadera y las exportaciones mexicanas.

La Planta de Gusano Barrenador del Ganado (GBG), actualmente en proceso de acondicionamiento, avanza a 55% y prevé convertirse en el eje de la estrategia sanitaria federal para contener y erradicar esta plaga.

Durante una visita de supervisión, el Secretario de Agricultura, Julio Berdegué Sacristán, constató los avances de la infraestructura, que busca producir hasta 100 millones de moscas estériles por semana como método biológico de control.

“Esto va a ser el motor vital que nos va a permitir erradicar el gusano barrenador”, afirmó.

Ciencia mexicana, sello chiapaneco

El titular del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), Francisco Javier Calderón Elizalde, destacó que científicos mexicanos desarrollaron una cepa de mosca adaptada a las condiciones del territorio nacional, con calidad superior a la utilizada en plantas similares de Estados Unidos y Panamá.

La estrategia consiste en criar y esterilizar moscas macho para liberarlas en campo, interrumpiendo el ciclo reproductivo del insecto que afecta al ganado.

La planta incorporará monitoreo ambiental en tiempo real, protocolos estrictos de desinfección y un sistema de manejo seco que reducirá hasta 90% el consumo de agua frente al modelo panameño.

Irradiación bajo control nuclear

Uno de los puntos clave es la modernización del irradiador, que emplea fuentes controladas de cobalto-60 para esterilizar pupas del insecto.

Su operación está regulada por la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias, lo que —según autoridades— garantiza seguridad para trabajadores, población y entorno.

Proyecto binacional y presión exportadora

La obra cuenta con inversión conjunta de 51 millones de dólares entre la Secretaría de Agricultura, el Senasica y el United States Department of Agriculture (USDA), a través del APHIS.

Además de su impacto sanitario, el proyecto es estratégico para sostener protocolos internacionales y evitar restricciones a la exportación de ganado mexicano.

La biofábrica generará 240 empleos directos y se prevé que entre en operación en el primer semestre de 2026.

En un contexto donde la sanidad animal es clave para la competitividad agropecuaria, el Gobierno apuesta a la tecnología y a la cooperación internacional para contener una plaga que, de no controlarse, puede cerrar mercados.

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