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El Tribunal del Distrito Zamoskvorecky de Moscú ordenó la detención en rebeldía de Garry Kasparov, ex campeón mundial de ajedrez y destacado crítico del Kremlin, tras acusarlo de “justificación del terrorismo” bajo el artículo 205.2 del Código Penal ruso. La medida, anunciada a finales de diciembre de 2025, se considera preventiva y surtirá efecto si el exiliado político entra en territorio ruso o es extraditado.
Kasparov, de origen armenio-judío y figura clave de la oposición desde el inicio de la guerra en Ucrania, ha liderado el Foro Rusia Libre y otros movimientos de emigrantes que buscan denunciar la represión del régimen de Vladimir Putin. Su activismo político en el extranjero y su estatus internacional lo han convertido en un objetivo constante de Moscú, que ya lo había catalogado previamente como “agente extranjero” y “extremista”.
Los analistas señalan que la nueva acusación no busca únicamente procesar a Kasparov, sino también estigmatizarlo y presionar a las redes de emigrantes rusos, reforzando un clima de temor y limitando su capacidad de movilidad internacional. El caso refleja la estrategia del Kremlin de utilizar el aparato judicial como herramienta de intimidación contra figuras de alto perfil en el exilio, en particular aquellas que critican directamente a Putin y su política hacia Ucrania.
Kasparov ha sido crítico tanto de Moscú como de ciertos sectores de la política occidental, alertando sobre posibles abandonos de Kiev por parte de Estados Unidos y criticando los acuerdos en la sombra que limitarían la acción ucraniana. Desde su perspectiva, su influencia política y su notoriedad internacional explican el interés del Kremlin en recurrir a procedimientos legales de alto impacto.