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Ciudad de México.- Un estudio reciente sugiere que la fragmentación del supercontinente Nuna, ocurrida hace aproximadamente 1,460 millones de años, pudo haber sido un punto clave para la aparición de la vida compleja en la Tierra. La investigación, publicada en Earth and Planetary Science Letters, analiza cómo el movimiento de placas tectónicas durante el llamado “Billón Aburrido” —una etapa de relativa estabilidad geológica y climática entre 1,800 y 800 millones de años atrás— generó condiciones que favorecieron la evolución de organismos eucariotas.
El modelo empleado por científicos de la Universidad de Sídney simuló casi dos mil millones de años de cambios en los bordes continentales y en el ciclo global del carbono. Los resultados indican que la ruptura de Nuna redujo las emisiones volcánicas de dióxido de carbono y amplió las zonas marinas someras, ambientes que habrían ofrecido temperaturas moderadas, nutrientes y niveles de oxígeno suficientes para el surgimiento de vida más compleja.
Los investigadores señalan que estas plataformas continentales poco profundas pudieron funcionar como “incubadoras ecológicas”, ya que proporcionaron estabilidad química y física necesaria para la diversificación biológica. El estudio refuerza la hipótesis de que procesos internos de la Tierra influyeron directamente en la habitabilidad del planeta.