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Acapulco, Gro.- La reacción más contundente tras el ataque contra universitarios en Acapulco vino del exgobernador de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez, quien no solo condenó los hechos, sino que colocó el foco en la urgencia de justicia y en la responsabilidad de las autoridades.
A través de un posicionamiento público, Ortega expresó su “protesta, indignación y reclamo de justicia” por la agresión armada registrada la noche del domingo 19 de abril contra trabajadores de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), quienes mantenían un plantón pacífico en Acapulco para exigir mejoras laborales.
El exmandatario calificó el ataque como “artero y cobarde” y subrayó que las víctimas no solo eran integrantes de la comunidad universitaria, sino parte de un movimiento legítimo que llevaba días buscando diálogo con las autoridades educativas.
Ortega también puso nombre a las consecuencias: Ivonne Hernández Nava, asesinada en el lugar, así como Ángela Cantú Martínez y Flaviano Herrera Mejía, quienes resultaron heridos. Frente a ello, expresó solidaridad con las víctimas, pero también dejó claro que el caso no puede quedar impune.
Más allá de la condena, su mensaje tuvo un componente político directo: hizo un llamado a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para que intervengan de inmediato y se esclarezca el ataque.
En su postura, Ortega también buscó marcar ruta: insistió en que la salida al conflicto pasa por un “diálogo democrático” que atienda las demandas laborales de los trabajadores, al tiempo que pidió a la comunidad universitaria mantenerse unida ante lo que describió como un momento doloroso.
Con su pronunciamiento, el exgobernador no solo condena la violencia, sino que se posiciona como una de las voces que presionan para que el caso no se diluya entre la crisis de seguridad que atraviesa la entidad.