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Ciudad de México.- Roberto Velasco ya no es solo el estratega detrás de las cámaras; ahora es el rostro oficial de México ante el mundo. Tras la salida de Juan Ramón de la Fuente por motivos de salud, el Senado le dio el "sí" con 81 votos a favor. Su misión no es sencilla: mantener a flote la relación con un Estados Unidos cada vez más hostil sin dar un solo paso atrás en soberanía.
"No le den la espalda al mundo"
Aunque el oficialismo celebró el nombramiento entre aplausos, la banca del PAN y el PRI lanzó un balde de agua fría. ¿El motivo? La tensa relación del Gobierno con los organismos internacionales.
- El reclamo de la ONU: El PAN advirtió que México no puede seguir minimizando los informes del Comité contra la Desaparición Forzada.
- Tragedia en la frontera: Movimiento Ciudadano puso el dedo en la llaga al recordar las 14 muertes de mexicanos bajo custodia migratoria en EU, exigiendo que la nueva gestión sea más que solo "buenas intenciones".
La agenda Velasco: tres frentes de batalla
En su primera comparecencia, el nuevo Canciller dejó claro que su gestión no será de brazos cruzados. Estos son sus ejes de acero:
- T-MEC bajo la lupa: México se prepara para una revisión comercial que promete ser ríspida.
- Migración ordenada: El objetivo es frenar el caos en la frontera sin ceder a las presiones extremas del vecino del norte.
- Mirada al Sur y al Este: Más allá de Washington, Velasco busca fortalecer lazos con América Latina, Cuba y la región Asia-Pacífico.
"Lo que necesitamos es una cancillería firme, estratégica y con visión de Estado ante una reconfiguración global", sentenció el senador Alejandro Murat (Morena) durante el debate.
Uno uno de los secretarios de Estado más jóvenes del gabinete, cargando con la responsabilidad de negociar con un sistema político estadounidense que, en 2026, no parece estar de humor para sutilezas diplomáticas.