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Ciudad de México.- Mediante el uso de altavoces, boletos de 20 pesos y tómbolas de aire instaladas en cuestión de segundos, grupos de origen extranjero operan una red de rifas clandestinas en mercados públicos y zonas comerciales de la capital, ofreciendo premios diarios que, ante la falta de ganadores, acumulan bolsas de hasta 128 mil pesos en efectivo.
El mercado La Purísima, en el barrio San Miguel de Iztapalapa, refleja el avance de este esquema no regulado por la Secretaría de Gobernación (Segob). En los pasillos del centro de abasto, vendedores locales contratados a comisión distribuyen talonarios impresos bajo la leyenda “Bono UAM”, una marca territorial que también se replica en estaciones del Metro, el Centro Histórico y municipios del Estado de México como Chiconcuac.
Tómbolas exprés y control por grupos de mensajería
La logística combina el comercio ambulante tradicional con plataformas digitales. Diariamente, minutos antes de las 16:00 horas, los organizadores montan una bomba de aire portátil en pasillos o vía pública para extraer la combinación ganadora. No obstante, la mayoría de los participantes no acude al sorteo presencial, ya que los resultados y la notificación de los premios se gestionan de forma privada mediante grupos cerrados de WhatsApp.
Para incentivar la compra constante entre comerciantes y locatarios, los promotores pasean públicamente por los pasillos a las personas que obtienen las bolsas acumuladas más altas, acompañando los boletos con frases como "Confía en tu suerte" y "Somos fuente de empleo".
La vigilancia sobre esquemas informales en la capital
Aunque los clientes ven esta práctica como una opción de entretenimiento cotidiano, la actividad carece de la autorización de la Dirección de Juegos y Sorteos de la Segob, única instancia facultada para permisionar concursos y sorteos en el país.
A la par, autoridades de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) mantienen el rastreo de diversas modalidades irregulares y delitos de oportunidad detectados en zonas comerciales de la metrópoli —como préstamos conocidos como "gota a gota" o esquemas de extorsión digital—, con el fin de evitar riesgos a la economía de los comerciantes.