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Reporte de la UNAM explica el origen y alcance del sismo de 6.5 en Guerrero

El reporte destaca que la entidad concentra alrededor del 25 por ciento de la sismicidad registrada en México, debido a su ubicación

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Ciudad de México.- El sismo de magnitud 6.5 registrado la mañana de este viernes 2 de enero de 2026 en el estado de Guerrero forma parte de una secuencia sísmica activa concentrada en las cercanías del municipio de San Marcos, de acuerdo con el reporte especial del Servicio Sismológico Nacional (SSN) de la UNAM. El movimiento principal ocurrió a las 07:58:15 horas, con epicentro a cuatro kilómetros al suroeste de San Marcos y una profundidad aproximada de cinco kilómetros, lo que explica que haya sido percibido con fuerza en amplias zonas del país.

El informe señala que el evento tuvo su origen en una falla inversa, típica de regiones donde existe convergencia de placas tectónicas. En la costa del Pacífico mexicano, la placa de Cocos se introduce por debajo de la placa de Norteamérica mediante un proceso de subducción permanente, lo que convierte a Guerrero en una de las entidades con mayor actividad sísmica del país. De hecho, alrededor del 25 por ciento de los sismos que se registran en México ocurren en esta región.

Tras el sismo principal, se presentó una serie de réplicas que confirma el reajuste de las rocas en la zona de ruptura. Entre las 08:17 y las 11:00 horas del mismo día se registraron movimientos de magnitudes entre 4.0 y 5.1, todos localizados a distancias cortas de San Marcos y a profundidades someras. Destaca una réplica de magnitud preliminar 5.1 ocurrida a las 11:00:34 horas, a 30 kilómetros al suroeste de San Marcos, así como varias réplicas de magnitud 4.4, 4.2 y 4.1 distribuidas durante la mañana, algunas a menos de 10 kilómetros de profundidad. Estos datos se suman al reporte del SSN que, hasta las primeras horas del día, contabilizaba decenas de réplicas posteriores al evento principal.

El reporte de la UNAM subraya que este comportamiento es normal después de un sismo de magnitud considerable. Las réplicas pueden extenderse durante días o semanas y su número puede variar desde unos cuantos eventos hasta cientos, sin que ello implique necesariamente un nuevo sismo mayor en el corto plazo.

Más allá del evento del 2 de enero, el documento sitúa este sismo dentro de un contexto histórico y geológico más amplio. La región comprendida entre Acapulco y Petatlán, conocida como la Brecha de Guerrero, no ha liberado energía sísmica significativa desde principios del siglo XX. Entre 1899 y 1911 ocurrieron ahí cuatro sismos con magnitudes entre 7.5 y 7.8, y desde entonces han pasado más de 100 años sin un evento similar. Para la comunidad científica, esta acumulación prolongada de energía representa un factor de riesgo latente.

El SSN aclara que el sismo de magnitud 6.5, al igual que uno de 6.3 ocurrido en 2004 en el extremo occidental de la brecha, no libera la energía acumulada en esa zona, por lo que no modifica sustancialmente el escenario de peligro sísmico. En este sentido, el reporte enfatiza que México se encuentra en una región de alta sismicidad debido a la interacción de cinco placas tectónicas, lo que hace que estos fenómenos sean recurrentes.

Finalmente, el documento recuerda que no existen métodos científicos capaces de predecir con precisión cuándo ocurrirá un sismo, dónde se localizará o cuál será su magnitud.

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