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Ciudad de México.- Arqueólogos localizaron los restos de una ciudad antigua que llevaba más de 1,200 años oculta bajo el desierto en lo que hoy es Irak. Se trata de Charax Spasinou, una de las últimas urbes fundadas por Alejandro Magno en el siglo IV antes de nuestra era.
La ciudad fue establecida en el año 324 a. C., cerca del río Tigris, en una zona estratégica para el comercio en Mesopotamia. Durante siglos, los historiadores sabían de su existencia por textos antiguos, pero no podían ubicar con precisión su localización. Conflictos armados en la región impidieron durante décadas realizar estudios directos en el terreno.

Tecnología aérea revela ciudad oculta por más de 12 siglos
La identificación del sitio fue posible gracias al uso de drones y aparatos que detectan estructuras enterradas sin necesidad de excavar. Los investigadores recorrieron más de 500 kilómetros cuadrados y reunieron miles de fotografías aéreas. Con esta información elaboraron un modelo del terreno y detectaron restos de construcciones bajo la arena.
Los estudios muestran que la ciudad tenía calles amplias, zonas habitacionales, templos, talleres con hornos, canales y áreas portuarias. Esto indica que fue un centro urbano importante y que funcionó como punto clave para el intercambio de mercancías entre distintas regiones.
Fuentes históricas señalan que la ciudad fue destruida en varias ocasiones por inundaciones y reconstruida después por distintos gobernantes. Con el tiempo, pasó a llamarse Charax Spasinou, nombre con el que es conocida actualmente por los especialistas.
De acuerdo con los investigadores, su ubicación junto al río facilitaba el transporte de productos y la comunicación con otras ciudades. Por ello, se cree que fue un centro comercial relevante en la antigüedad.
El equipo espera que en el futuro se autoricen excavaciones formales para conocer mejor cómo vivían sus habitantes y cómo cambió la ciudad a lo largo de los siglos. El hallazgo permite recuperar una parte de la historia de Mesopotamia y de las últimas fundaciones impulsadas por Alejandro Magno antes de su muerte.
