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La confrontación entre la Secretaría de Cultura del Estado de Guerrero y las comunidades artísticas volvió a tensarse tras la difusión de una invitación oficial para “dialogar sobre la Agenda Cultural 2026”. Aunque el oficio, emitido el 9 de diciembre por la Dirección de Administración y Finanzas de Secultura, plantea un encuentro para “intercambiar ideas” y sumar propuestas al programa cultural del próximo año, la comunidad cultural respondió con un rechazo contundente y denuncias que revelan un conflicto en ascenso.
La convocatoria oficial, firmada por la funcionaria Celia Ramírez Martínez, argumenta que el diálogo se realiza “en apego al artículo 39 de la Ley 239” y convoca a una reunión este 10 de diciembre en el Centro Cultural Acapulco. Según el documento, el encuentro tendría como fin “incorporar sugerencias” a las políticas culturales, siempre que se ajusten a los lineamientos del gobierno estatal.
Sin embargo, para las comunidades culturales, la invitación carece de legitimidad y viola los principios de participación establecidos en la legislación. En su pronunciamiento público, los colectivos aseguraron que el oficio circuló “de manera unilateral” y que no cumple con los procesos abiertos y representativos que exige la ley. “Rechazamos invitaciones directas y discrecionales, puesto que vulneran los principios de máxima publicidad, certeza y legalidad”, afirmaron.
La comunidad también reiteró una postura que sostiene desde hace semanas: “mientras Aída Melina Martínez Rebolledo permanezca al frente de la Secretaría de Cultura no existe posibilidad de diálogo”. Esta demanda, que marca el núcleo del conflicto, se acompaña de acusaciones de engaño por parte del gobierno estatal.
Los colectivos recordaron que el subsecretario de Desarrollo Político y Social, Francisco Rodríguez Cisneros, habría asegurado el 27 de noviembre que la gobernadora Evelyn Salgado destituiría a la secretaria de Cultura y ofrecería una disculpa pública. No obstante, según relatan, el funcionario “negó todo compromiso” posteriormente, lo que calificaron como una conducta que “quiebra cualquier confianza institucional”.
El comunicado señala que la falta de voluntad del gobierno se agrava por las agresiones recientes contra integrantes del sector cultural. Denuncian “acoso, insultos, ataques y amenazas” dirigidos a diversas personas vinculadas al movimiento, acciones que —aseguran— provienen de “canales digitales operados desde la Dirección de Comunicación Social de la Secretaría de Cultura”. A ello se suma, según su denuncia, que el propio encargado de comunicación habría “minimizado y denostado” las movilizaciones artísticas en distintos municipios.
Para los colectivos, estos hechos evidencian “violencia política, intimidación y autoritarismo”, elementos que imposibilitan cualquier acercamiento institucional. Por ello, anunciaron que sus exigencias son “firmes, públicas e irrenunciables”. Entre ellas destacan dos principales: una disculpa pública de la gobernadora a las víctimas de la Guerra Sucia —un tema que detonó la crisis tras el homenaje oficial al exgobernador Rubén Figueroa Figueroa— y la destitución inmediata de Aída Melina Martínez Rebolledo.
A estas demandas añaden otra más: una disculpa formal por lo que describen como “violencia, difamación y hostigamiento institucional” contra artistas y promotores culturales. Sólo con el cumplimiento de estos puntos, afirman, podrán existir “condiciones mínimas” para entablar diálogo.
“El sector cultural ha actuado con claridad, transparencia y responsabilidad. Esperamos del gobierno estatal la misma seriedad”, concluye el pronunciamiento, firmado como Comunidades Culturales del Estado de Guerrero, acompañado de consignas como #FueraAídaMartínez y #LaCulturaNoHomenajeaGenocidas.
Mientras tanto, la Secretaría de Cultura no ha anunciado ajustes a su convocatoria ni ha respondido públicamente a las acusaciones. El conflicto, lejos de disiparse, continúa ampliándose y mantiene en vilo la elaboración de la agenda cultural de 2026.