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"Que los elija el pueblo": Sheinbaum busca arrebatar a las cúpulas el control de las Plurinominales

La presidenta enviará este lunes al Congreso de la Unión su iniciativa de reforma electoral, que plantea modificar la elección de los 200 diputados plurinominales.

Sheinbaum: un debate que reconfigura el equilibrio político.
Sheinbaum: un debate que reconfigura el equilibrio político.

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Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum colocó en el centro del debate electoral una figura que durante décadas ha sido sinónimo de negociación interna y acuerdos de élite: los diputados plurinominales.

En vísperas de enviar su iniciativa de reforma al Congreso, la mandataria planteó modificar el mecanismo mediante el cual se eligen los 200 legisladores de representación proporcional que integran la Cámara de Diputados. Hoy, explicó, esos espacios se asignan conforme al porcentaje de votos obtenidos por cada partido, pero las listas son definidas por las dirigencias nacionales.

“La propuesta es muy sencilla: está bien que haya 200 de acuerdo con la proporción de los partidos, pero que esos los elija el pueblo”, sostuvo.

El corazón de la reforma: quién decide las listas

Actualmente, la Cámara baja se compone de 500 diputados: 300 de mayoría relativa —electos en distritos— y 200 plurinominales distribuidos por representación proporcional. En la práctica, estos últimos suelen ser definidos por las cúpulas partidistas y frecuentemente recaen en perfiles cercanos a las dirigencias.

La iniciativa presidencial no elimina la representación proporcional, pero sí pretende modificar su lógica: mantener la proporcionalidad, pero someter a votación popular los nombres que hoy se determinan en acuerdos internos.

El planteamiento abre un debate estructural: ¿cómo garantizar pluralidad sin reproducir mecanismos cerrados de designación? Y al mismo tiempo, ¿cómo evitar que una eventual elección directa de plurinominales distorsione el equilibrio que originalmente buscaba ese modelo?

Dinero, salarios y estructura política

La reforma no se limita al método de elección. Sheinbaum también propone reducir el financiamiento público a los partidos políticos y al Instituto Nacional Electoral (INE), así como establecer límites salariales más estrictos para consejeros electorales y legisladores.

“¿Cómo es posible que un consejero gane más que la Presidenta?”, cuestionó, al insistir en que debe prevalecer la “justa medianía”. La propuesta incluye que diputados locales perciban el mismo salario que la titular del Ejecutivo y que se eliminen bonos y compensaciones adicionales.

Además, planteó reducir el número de regidores en los ayuntamientos, como parte de una política general de austeridad en los órganos de representación popular.

Reforma electoral y narrativa social

El anuncio fue realizado durante una gira por Baja California Sur, en el estadio de beisbol Rodolfo Fito Montaño, acompañada por el gobernador Víctor Manuel Castro Cosío y miembros del gabinete federal.

En ese contexto, la presidenta vinculó la reforma con el compromiso de su movimiento de impulsar cambios estructurales, como la prohibición del nepotismo y la no reelección a partir de 2030, así como con la continuidad de programas sociales: pensiones para adultos mayores, apoyos a mujeres de 60 a 64 años, becas estudiantiles y proyectos como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.

También anunció obras de infraestructura en la entidad, entre ellas viviendas del Bienestar, nuevos centros de salud, la presa El Novillo en La Paz, el hospital del IMSS en Los Cabos, una planta de tratamiento en Loreto, un acueducto en Santa Rosalía y la modernización de la carretera Transpeninsular.

Un debate que reconfigura el equilibrio político

La discusión sobre los plurinominales toca una de las piezas centrales del sistema electoral mexicano. Diseñada para garantizar representación a minorías y evitar sobrerrepresentaciones, la figura ha sido defendida como un contrapeso democrático. Pero también ha sido señalada por facilitar el acceso legislativo a perfiles definidos sin competencia directa ante el electorado.

La iniciativa de Sheinbaum coloca ese modelo bajo revisión. El Congreso tendrá ahora la tarea de definir si el principio de representación proporcional puede coexistir con un mecanismo de elección directa o si la propuesta implica rediseñar de fondo el equilibrio entre partidos, ciudadanía y poder legislativo.

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