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¿Qué es la guerra híbrida? Europa se prepara ante sabotajes, ciberataques y drones de Rusia

Europa refuerza la protección de infraestructura crítica, desde energía y agua hasta transporte y telecomunicaciones, ante un aumento de incidentes atribuidos por gobiernos europeos a Rusia

La guerra híbrida combina herramientas militares y no militares, como sabotajes, ciberataques, desinformación, espionaje y presión económica, para debilitar a un adversario sin declarar una guerra abierta

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Ciudad de México.— La guerra híbrida es una estrategia que combina distintas formas de presión contra un país sin recurrir necesariamente a una guerra convencional. Puede incluir sabotajes, ciberataques, desinformación, espionaje, presión económica, maniobras políticas encubiertas e incluso amenazas militares. La Unión Europea señala que estas campañas suelen diseñarse para permanecer por debajo del nivel que podría considerarse un acto de guerra.

El concepto ha cobrado relevancia en Europa por el aumento de incidentes que distintos gobiernos y organismos atribuyen o vinculan a Rusia. Entre ellos aparecen incursiones de drones, sabotajes contra infraestructura, incendios provocados, ciberataques e interferencias en sistemas de comunicación.

Una guerra que no siempre parece una guerra

Un análisis publicado este domingo por El País señala que Europa ha registrado un incremento de acciones vinculadas a Moscú desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. Entre los casos recientes menciona drones con explosivos localizados en el aeropuerto de Leipzig, Alemania, así como otros episodios de sabotaje e incursiones aéreas.

La característica de estas operaciones es precisamente que pueden ocurrir sin un enfrentamiento directo entre fuerzas militares. Un ataque contra un cable submarino, por ejemplo, puede afectar las comunicaciones sin que exista un bombardeo; un ciberataque puede paralizar sistemas; mientras que una campaña de desinformación puede intentar reducir la confianza de la población en sus instituciones.

La propia Unión Europea considera que las amenazas híbridas pueden dirigirse contra Estados, instituciones y sociedades mediante diferentes herramientas utilizadas de manera coordinada. También advierte que pueden buscar fragmentar a una sociedad y afectar la toma de decisiones.

Europa refuerza infraestructura y defensa

Ante este escenario, distintos países europeos están aumentando las medidas de protección. El País reporta que Suecia prepara nuevas inversiones en defensa aérea y planes de evacuación, Polonia ha reforzado la protección de infraestructura y Lituania está fortificando instalaciones estratégicas frente a drones y sabotajes. España, por su parte, tramita una legislación para aumentar la protección de servicios esenciales como energía, agua, transporte y sanidad.

Lituania también construye una subestación eléctrica reforzada cerca de la frontera con el enclave ruso de Kaliningrado, con medidas destinadas a proteger instalaciones críticas frente a posibles drones y sabotajes.

La Unión Europea cuenta desde 2022 con un mecanismo conocido como Hybrid Toolbox, que reúne medidas para identificar campañas híbridas y coordinar respuestas entre distintos sectores y países. En marzo de 2026, el Consejo de la UE volvió a respaldar el fortalecimiento de estas capacidades.

¿Por qué es difícil responder a una guerra híbrida?

Uno de los principales problemas es determinar quién está detrás de cada incidente. El País señala que la atribución de explosiones, incendios o incursiones de drones a Rusia puede resultar complicada y que algunos casos permanecen bajo investigación.

Además, las acciones híbridas pueden mantenerse deliberadamente en una zona intermedia: son suficientemente agresivas para generar presión, pero no necesariamente alcanzan el nivel de un ataque militar convencional que desencadene una respuesta armada.

Por ello, la preocupación europea no se limita a un posible ataque militar ruso. El debate incluye también la protección de cables submarinos, redes eléctricas, aeropuertos, sistemas digitales, telecomunicaciones y procesos democráticos.

El escenario representa un cambio en la manera en que varios gobiernos europeos entienden su seguridad: el riesgo ya no se concentra solamente en las fronteras o en un campo de batalla, sino también en la infraestructura y los sistemas que mantienen funcionando a una sociedad.

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