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Teherán.- La operación 'Promesa Verdadera 4' escala con su oleada 67 de misiles; Washington admite que no tiene destructores suficientes para escoltar buques petroleros.
- El ataque: La Guardia Revolucionaria de Irán bombardeó radares y objetivos militares de EU e Israel, prometiendo "dolor" a las tropas estadounidenses.
- El dilema de Biden: Informes revelan que la Armada de EU carece de barcos suficientes y teme que sus buques sean vulnerables a las minas iraníes.
La tensión en Oriente Medio ha alcanzado un punto de no retorno. Este viernes, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) lanzó una ofensiva masiva de misiles pesados y drones contra bases de Estados Unidos y centros de inteligencia en Israel. "Abrimos las puertas del fuego", advirtió Teherán tras alcanzar instalaciones de radar y defensa aérea.
Este conflicto, que estalló tras el bombardeo del 28 de febrero donde murió el líder Alí Jameneí, ya suma más de 1,300 civiles fallecidos en Irán y una infraestructura nacional en ruinas.
EU contra las cuerdas: ¿Sin destructores?
A pesar de la retórica de Washington, la realidad militar parece ser otra. Según informes de Financial Times y NBC, la Marina estadounidense enfrenta una crisis de disponibilidad: de sus 74 destructores, solo un tercio está operativo para misiones inmediatas.
Los planificadores del Pentágono temen que enviar una misión de escolta al Estrecho de Ormuz sea una "misión suicida". Los barcos de guerra estadounidenses son blancos fáciles para las lanchas rápidas y las minas iraníes en las aguas cerradas del estrecho. "Las condiciones simplemente no están dadas", confiesan exfuncionarios de Defensa.
El bolsillo del mundo, en jaque
Mientras Netanyahu promete reducir los misiles iraníes "a cenizas", la economía global siente el impacto. Con el Estrecho de Ormuz bloqueado casi por completo, el flujo de petróleo y gas natural licuado (GNL) está paralizado. Las navieras se niegan a navegar no solo por el miedo a los misiles, sino por las tarifas de seguros que se han vuelto impagables.
Con miles de tropas estadounidenses siendo desplegadas a toda prisa, el mundo observa cómo la "guerra de los mapas" se convierte en una crisis de suministros que podría cambiar el orden económico este 2026.