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Diputadas y diputados de Movimiento Ciudadano presentaron una iniciativa para prohibir la producción, uso y comercialización de artículos pirotécnicos, fuegos artificiales y municiones que contengan fósforo blanco, mediante reformas a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.
La propuesta fue suscrita por las diputadas Laura Iraís Ballesteros Mancilla, Iraís Virginia Reyes De la Torre y el diputado Miguel Ángel Sánchez Rivera, y fue turnada a la Comisión de Defensa Nacional para su análisis y dictaminación.
La iniciativa plantea que los artificios pirotécnicos deberán diseñarse, fabricarse y comercializarse bajo estándares de seguridad establecidos por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), con el objetivo de reducir riesgos a la vida, la salud humana y el medio ambiente, así como prevenir daños a la propiedad. Además, se propone que los productos incluyan en su empaque el número de permiso del laboratorio fabricante.
En la exposición de motivos, las y los legisladores advierten que el uso de pirotecnia representa un riesgo real para las personas, los animales y el entorno, y citan a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señala que los fuegos artificiales liberan gases contaminantes como el monóxido de carbono, los cuales pueden permanecer en la atmósfera entre dos y tres días.
Respecto al fósforo blanco, indican que su exposición es peligrosa por cualquier vía —ingestión, inhalación o contacto con la piel— y puede provocar quemaduras profundas, daños químicos y térmicos, e incluso penetrar tejidos hasta los huesos.
El documento también alerta sobre la insuficiente regulación y supervisión en la producción, almacenamiento y uso de pirotecnia, lo que ha derivado en numerosos accidentes. Con base en datos del Centro Nacional de Comunicación y Operación (Cenacom), entre 2003 y 2021 se registraron 649 accidentes relacionados con pirotecnia, siendo la segunda causa de incidentes por sustancias peligrosas en el país.
La mayoría de los accidentes ocurrieron durante la fabricación, especialmente en talleres clandestinos, que concentran el 40.8 por ciento de los casos, mientras que los talleres registrados representan solo el 11.6 por ciento. Otros incidentes se han registrado en viviendas, eventos masivos y durante el transporte de estos materiales.
Las y los promoventes subrayan que México requiere una nueva regulación en materia de pirotecnia que permita preservar las tradiciones sin poner en riesgo a las comunidades ni al medio ambiente, mediante la modificación de los artículos 41 Bis y 41 Ter de la legislación vigente.