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La presidenta invoca la "unidad nacional" y tilda de traidores a quienes no cierren filas ante las acusaciones de vínculos con el narco en Sinaloa.
Entre la sombra de un asesinato impune y promesas de salud rotas, el magisterio y sindicatos de Guerrero desquiciaron la Costera para exigir lo básico: dignidad.
En una inusual ceremonia de unidad, líderes obreros —incluyendo al sector vinculado al PRI— proclaman a la presidenta como "comandante" de la soberanía nacional en plena revisión del T-MEC.
Mientras miles marchaban hacia el Zócalo exigiendo la jornada de 40 horas, la presidenta Sheinbaum consolidaba su alianza con las cúpulas obreras bajo la sombra de la revisión del T-MEC.