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Tula de Allende, Hidalgo.— La presa Endhó, en Hidalgo, continúa en el centro de una crisis ambiental y sanitaria marcada por la contaminación del agua, la proliferación de lirio acuático y una plaga de mosquitos, mientras permanece pendiente la publicación del programa integral de restauración ecológica comprometido por el Gobierno federal.
Una investigación publicada este lunes por El País, firmada por Carlos Carabaña, documenta que han transcurrido dos años desde que se decretó la zona de restauración ecológica, el 26 de septiembre de 2024, sin que se publique el programa de implementación previsto para atender el deterioro ambiental de la región. El decreto estableció un plazo de ocho meses para elaborar dicho instrumento.
Aguas residuales y lirio agravan la crisis ambiental
La presa recibe aguas residuales procedentes del Valle de México y está expuesta también a contaminantes vinculados con actividades industriales de la región de Tula, donde operan instalaciones como la refinería Miguel Hidalgo y una central termoeléctrica.
El reportaje señala que existen diferencias entre las autoridades y los estudios técnicos sobre el origen de la contaminación y la presencia de metales pesados en los pozos que abastecen a las comunidades. Mientras funcionarios sostienen que los análisis recientes no detectaron concentraciones por encima de la norma en la mayoría de los pozos examinados, los documentos técnicos advierten que el tratamiento de aguas residuales no elimina integralmente determinados compuestos industriales y metales pesados.
A esta problemática se suma la proliferación de lirio acuático, que dificulta las labores de saneamiento y favorece las condiciones para la reproducción del mosquito Culex. Habitantes de las localidades cercanas han denunciado que la presencia de insectos limita sus actividades al aire libre y afecta su vida cotidiana.
Habitantes denuncian enfermedades y exigen resultados
Las comunidades ribereñas han expresado preocupación por enfermedades crónicas y casos de cáncer que atribuyen a la contaminación. Aunque estas denuncias reflejan la gravedad de la percepción y la experiencia local, establecer una relación causal entre contaminantes específicos y enfermedades requiere evidencia epidemiológica que permita determinar los riesgos y sus posibles orígenes.
La inconformidad también se ha manifestado en protestas. En febrero de 2026, habitantes de 24 localidades acudieron a la Comisión Nacional del Agua para exigir acciones contra el lirio y la plaga de mosquitos, además de reclamar que las comunidades indígenas y campesinas sean tomadas en cuenta en el proceso de restauración.
Por su parte, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales informó en mayo que continuaba realizando asambleas informativas con comunidades indígenas para presentar el proyecto del programa de restauración. En tanto, la Comisión Nacional del Agua reportó en mayo acciones de fumigación y control sanitario, así como trabajos orientados a retirar el lirio acuático.