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Ciudad de México.- Durante su conferencia matutina de este martes 10 de marzo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo abordó con pragmatismo la ausencia de México en la cumbre "Escudo de las Américas", celebrada el pasado sábado en Florida.
La Mandataria aseguró que la falta de una invitación formal no representa un vacío en la relación bilateral, ya que su administración consolidó un grupo de trabajo directo con el gobierno de Donald Trump desde el inicio de su gestión.
"No fuimos invitados, pero no lo necesitábamos", sentenció Sheinbaum, explicando que México mantiene una mesa de seguridad mensual con el Departamento de Estado y el Comando Norte que opera de manera independiente a las reuniones regionales con otros países latinoamericanos.
La defensa de la soberanía frente al discurso bélico
El desaire diplomático ocurre en un contexto de alta tensión. Durante la cumbre de Miami, Donald Trump no solo conformó una alianza de 13 países para combatir el narcotráfico con fuerza militar, sino que acusó directamente a México de ser el "epicentro de la violencia" de los cárteles. Ante esto, la Jefa del Ejecutivo mexicano respondió apelando a los resultados tangibles en lugar de a la retórica política.
La mañanera de hoy.
Sheinbaum subrayó que la relación institucional con las agencias estadounidenses sigue firme y que los datos sobre la disminución del tráfico de fentanilo —que se presentan periódicamente— avalan la efectividad de la estrategia mexicana basada en la cooperación, no en el intervencionismo militar que propone la nueva coalición impulsada por Trump.
Alianzas ideológicas vs. socios estratégicos
Mientras países como Argentina, El Salvador y Ecuador se alinearon con la visión del "Escudo de las Américas", México, Brasil y Colombia quedaron fuera del bloque, evidenciando una fractura ideológica en la región. Para la Presidenta de México, el foco se mantiene en el respeto al territorio nacional:
"Nosotros desde antes ya teníamos un acuerdo", reiteró la mandataria, marcando una clara distancia de la propuesta de Trump de movilizar ejércitos extranjeros para combatir el crimen organizado en suelo ajeno, una línea roja que la administración de Sheinbaum ha mantenido inamovible desde la toma de posesión del mandatario estadounidense.