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Ciudad de México.- Un estudio difundido por Scientific American plantea que el beso podría haberse originado hace al menos 21.5 millones de años, en el ancestro común de los grandes simios. La propuesta se basa en comparar conductas de primates actuales y reconstruir rasgos de sus antepasados.
La bióloga evolutiva Matilda Brindle, de la University of Oxford, explicó que besar no es una conducta exclusivamente humana: se observa en chimpancés, bonobos y en la mayoría de los grandes simios. Fuera de ese grupo, también hay registros en babuinos y macacos.

Besar no es universal: sólo 46% de culturas lo practica
Los investigadores señalan que el beso no es universal entre las personas. En una revisión de 168 culturas, sólo 46% mostró besos con sentido romántico o sexual. Esto sugiere que, además de una posible base evolutiva, la práctica depende de normas sociales.
Entre las hipótesis sobre su función están la evaluación de pareja —como un “filtro” para decidir si conviene reproducirse— y el aumento de la excitación previa a la cópula, lo que podría favorecer la fertilización. También se propone un papel social: reforzar vínculos y reducir tensiones, como ocurre en primates que “se reconcilian” con contacto boca a boca.
El análisis sugiere además que los neandertales compartían esta conducta, lo que implicaría intercambio de saliva entre especies humanas antiguas.
