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Políticos vinculados al narcotráfico por EU deben retirarse de sus cargos: Rogelio Ortega

La ruta para la pacificación de Guerrero pasa por el diálogo e interlocución eclesiástica

Morena Guerrero debe cerrar el paso a perfiles con nexos delincuenciales.
Morena Guerrero debe cerrar el paso a perfiles con nexos delincuenciales.

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Acapulco, Guerrero.- El exgobernador y aspirante a la coordinación de los trabajos de la Cuarta Transformación en Guerrero, Rogelio Ortega Martínez, lanzó un firme llamado a los servidores públicos en funciones que tengan vínculos con la delincuencia organizada.

Tras señalar que lo ocurrido recientemente en Sinaloa obedece a una fuerte presión del gobierno estadounidense, advirtió que es urgente resolver esta problemática de forma interna para evitar intervenciones extranjeras que vulneren la soberanía del país bajo el pretexto del "narcoterrorismo".

El también doctor en Ciencia Política consideró que, "es mejor aquí resolver el tema, porque lo otro puede significar atentado a la soberanía nacional si los gringos entran a hacer detenciones para llevárselos y juzgarlos allá. Si los acusan de narcoterroristas, ellos con ese pretexto se meten a cualquier parte del mundo".

Dijo que hasta el momento la presidenta ha contenido bien el tema y ha defendido la soberanía de México, pero lanzó la advertencia "Ojo políticos: si tienen ustedes nexos y están en las listas de los Estados Unidos como narcopolíticos, es mejor que se retiren de los cargos si están gobernando y que empiecen a resolver su línea de defensa jurídica en México, porque está en riesgo la soberanía por esas prácticas incorrectas que se cometieron.", aseveró el académico.

La urgencia de una "Cultura de Paz"

Ortega Martínez argumentó que el próximo proceso electoral en Guerrero debe conducirse bajo estrictos principios de honestidad y honradez, cerrando el paso a perfiles con nexos delincuenciales. Al abordar el eje de seguridad de su propuesta, "Guerrero con Paz", puso en perspectiva la dimensión del problema compartiendo un dato alarmante: mientras el sistema bancario formal en México genera cerca de 250 mil empleos directos, la delincuencia organizada emplea a un estimado de 1.5 millones de personas.

Ante este panorama, analizó la efectividad de las políticas públicas implementadas en las últimas décadas,  calificó la declaración de guerra como un rotundo fracaso la estrategia iniciada en el sexenio de Felipe Calderón y continuada por Enrique Peña Nieto.

También cuestionó la estrategia de "Abrazos, no balazos", ya que señaló que fue un intento válido, pero que terminó quedándose a medias y resultó insuficiente para pacificar las regiones más vulnerables.

La ruta para la pacificación de Guerrero

Como parte de su propuesta estratégica —y convirtiéndose hasta el momento en el único aspirante que se ha pronunciado abierta y valientemente por esta vía, a pesar de las críticas que ha recibido—, Rogelio Ortega planteó una ruta institucional de pacificación para detener de inmediato los delitos de alto impacto que flagelan a la ciudadanía.

La estrategia central no contempla un diálogo directo del gobierno con los criminales, sino un esquema de acompañamiento y respaldo institucional a los ministros de culto y obispos de la Iglesia Católica y evangélica, quienes actúan de mutuo propio como interlocutores debido a su cercanía comunitaria.

El ex gobernador interino dijo que esta ruta de construcción de paz tiene como objetivos prioritarios  erradicar la trata de personas, frenar de inmediato el secuestro de mujeres y jóvenes destinados a este delito; cesar la extorsión comercial, detener el cobro de piso a los pequeños comerciantes y a los trabajadores informales de las esquinas, cuya negativa a pagar actualmente les cuesta la vida y la protección a las infancias, evitar la distribución y venta de sustancias ilícitas en los entornos escolares.

Finalmente, Ortega Martínez recordó el lamentable caso del alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos, señalando que las autoridades civiles nunca deben acudir directamente a citas de este tipo, sino delegar de manera respaldada esa delicada interlocución en los sectores eclesiásticos para construir acuerdos reales de paz desde el territorio.

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