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Ciudad de México.– Mientras el sistema de cuentas individuales (Afore) condena a miles de trabajadores a retiros promedio de 5 mil pesos mensuales, una casta de exfuncionarios y líderes sindicales de Pemex, CFE y la banca de desarrollo goza de jubilaciones que superan el medio millón de pesos al mes.
Información obtenida vía transparencia revela que la disparidad en el sistema pensionario mexicano no es solo una estadística, sino un esquema de privilegios que permite a directivos cobrar millones tras haber ocupado cargos por periodos tan breves como tres años.
Los "reyes" de la CFE y Pemex
En la Comisión Federal de Electricidad (CFE), las pensiones alcanzan cifras estratosféricas. Destacan los casos de José Luis Lupercio Pérez y Víctor Manuel Fernández de Lara, ambos exlíderes del sindicato electricista (Suterm), quienes perciben 513 mil y 502 mil pesos mensuales, respectivamente.
Por su parte, en Petróleos Mexicanos (Pemex), exdirectivos como Roberto Ramírez Soberón y Miguel Tame Domínguez reciben 263 mil pesos mensuales. En conjunto, ambas empresas del Estado destinan anualmente cerca de 550 millones de pesos para mantener el retiro de apenas 160 personas.
Nacional Financiera: el retiro de los políticos
El caso de Nacional Financiera (Nafin) destaca por el diseño de programas "a la medida". Óscar Espinosa Villarreal, último regente del Distrito Federal, instauró en 1991 un programa especial de retiro del cual él mismo ha sido beneficiario, cobrando más de 9 millones de pesos pese a haber estado en el cargo menos de tres años.
Entre los beneficiarios de estas prerrogativas también figuran nombres de peso en la política y economía nacional:
José Ángel Gurría: El exsecretario de Hacienda y exdirector de la OCDE recibió, hasta 2019, más de 25 millones de pesos tras dirigir Nafin por apenas dos años.
Juan José Páramo Díaz: Acumuló beneficios por 42 millones de pesos.
Federico Patiño Márquez: Exdirector del fallido aeropuerto de Texcoco, también figura en la nómina de jubilados de lujo.
Privilegios más allá del efectivo
A diferencia del trabajador común, estos exfuncionarios no solo reciben una mensualidad. Los contratos y programas especiales incluyen beneficios adicionales que son cargados al erario:
Reembolsos ilimitados por gastos hospitalarios y medicinas.
Subsidios para alimentación y actividades deportivas.
Prestaciones curiosas como arcones navideños y rendimientos de cajas de ahorro.
Esta estructura de "jubilaciones VIP" contrasta con la realidad de los 70 mil trabajadores que bajo el régimen de Afore aspiran, en el mejor de los casos, a una pensión equivalente al 70% de su último salario, evidenciando una brecha de desigualdad que el sistema de seguridad social aún no logra cerrar.