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El presidente de Colombia, Gustavo Petro, respondió a las declaraciones del mandatario estadounidense Donald Trump, quien lo acusó de estar vinculado al narcotráfico y sugirió una posible operación de Estados Unidos en territorio colombiano, similar a la realizada el sábado en Caracas.
En su cuenta de X, Petro afirmó que analizará con cuidado las palabras de Trump antes de emitir una respuesta formal, aunque advirtió que cualquier acción en su contra tendría consecuencias. “Si llegan a detenerme fuerzas estadounidenses, desatarán al jaguar popular”, escribió.
Trump declaró a periodistas a bordo del Air Force One que “Colombia también está muy enferma” y afirmó que el país está gobernado por “un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos”. Al ser cuestionado sobre la posibilidad de una operación militar en Colombia, respondió: “A mí me suena bien eso”.
Petro rechazó las acusaciones y defendió la legitimidad de su gobierno. Aseguró que ha combatido al narcotráfico respetando el derecho internacional humanitario y acusó a sectores políticos colombianos de difundir información falsa para provocar una ruptura con Washington. También criticó al secretario de Estado, Marco Rubio, y recordó que el presidente colombiano es, por mandato constitucional, el comandante supremo de las fuerzas militares y de policía.
En un mensaje de tono soberanista, el mandatario afirmó que cualquier miembro de la fuerza pública que anteponga intereses extranjeros a los nacionales será separado de su cargo y reiteró que su presidencia no es ilegítima ni está ligada al narcotráfico.
Por su parte, la canciller colombiana, Rosa Villavicencio, expresó un “rechazo categórico” a las declaraciones de Trump, al considerarlas ofensivas y una injerencia inaceptable en los asuntos internos del país. Subrayó que Colombia es una democracia sólida y exigió respeto a su soberanía y a sus autoridades.
Las tensiones entre Petro y Trump se han intensificado en los últimos meses. En diciembre, el presidente estadounidense había advertido que, tras Venezuela, el mandatario colombiano sería “el siguiente”, acusaciones que el gobierno colombiano ha calificado como infundadas y peligrosas para la estabilidad regional