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Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum descartó que un eventual cambio político en Brasil represente un problema para México, luego de que Luiz Inácio Lula da Silva quedara por debajo de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta presidencial.
La mandataria fue cuestionada sobre el escenario que enfrentaría México si Lula pierde definitivamente la elección y disminuye el número de gobiernos afines en América Latina.
Ante ello, colocó la relación con la población mexicana como la principal prioridad de su administración.
“Mientras estemos cerca del pueblo, representando al pueblo, y gobernando por el pueblo y para el pueblo, no va a haber problema, ninguno, en México, ese es nuestro gran aliado”
Sostuvo la presidenta durante su conferencia matutina de este lunes, al señalar que mientras su administración permanezca cerca de la ciudadanía no tendría por qué existir un problema.
Sheinbaum evita adelantar postura
La mandataria también decidió no fijar una posición sobre el resultado de la primera vuelta en Brasil. Señaló que esperará a que concluya todo el proceso electoral antes de emitir una opinión.
La segunda jornada electoral está prevista para el próximo 25 de octubre, después de que Flávio Bolsonaro y Lula avanzaran como los dos candidatos con mayor votación.
Sheinbaum tampoco quiso profundizar sobre los recientes triunfos de candidatos de derecha en Brasil, Bolivia y Argentina. En cambio, planteó su propia interpretación de ese movimiento político, al señalar que está relacionado con intereses económicos y con una visión que coloca asuntos como la educación y la salud fuera de la lógica de derechos.
México seguirá su propio rumbo
La presidenta también habló sobre el panorama político mexicano rumbo a 2030 y la posible influencia de Estados Unidos en las elecciones.
Sheinbaum señaló que existen grupos de derecha dentro del gobierno estadounidense que buscan cambios políticos en México y que pretenden aumentar su influencia en el hemisferio occidental.
Sin embargo, descartó que su prioridad sea impulsar una organización de izquierda en América Latina. Dijo que esa tarea corresponde a los partidos políticos y otros mecanismos, mientras que su gobierno está concentrado en México.
La presidenta insistió además en que su administración no se define como un gobierno de izquierda, sino como uno humanista.