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Ciudad de Mëxico.- En la política mexicana, la distancia entre el desacuerdo y el desaire se mide a veces en aparatos telefónicos. La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, salió al paso de las versiones que apuntaban a que le había plantado un desplante telefónico a la presidenta Claudia Sheinbaum tras la crisis desatada por un operativo militar en el municipio de Morelos.
En entrevista con Ciro Gómez Leyva, Campos sacó la agenda y aclaró el malentendido técnico: "Ella decidió marcarme por el teléfono rojo, yo estaba fuera de la oficina. El teléfono rojo nada más lo tienes en la oficina". Para zanjar cualquier narrativa de ruptura, la mandataria estatal matizó que la comunicación es directa: "Ella y yo nos tenemos en el teléfono celular", afirmó, antes de anunciar que volaría de inmediato a la Ciudad de México para ponerse a disposición de la agenda presidencial.
Una verdad que emergió de un accidente
El fondo de la discordia no es menor: la presunta presencia de agentes estadounidenses operando en la comunidad de Pinal, un hecho que desde las filas de Morena y el Gobierno federal ha sido calificado como una violación a la soberanía. Ante los señalamientos de haber "traicionado a la patria", Campos negó categóricamente haber autorizado o conocido el despliegue de personal extranjero.
De acuerdo con la versión de la gobernadora, el velo del secreto se rompió tras un trágico accidente automovilístico:
- El entonces fiscal estatal, Guillermo Arturo Zuany Portillo, le reportó que en el vehículo accidentado viajaban dos ciudadanos norteamericanos.
- El único funcionario enterado previamente de la operación era el titular de la Agencia Estatal de Investigación, quien falleció en ese mismo percance.
- Posteriormente, mandos de la mesa de seguridad federal confirmaron que se trataba de agentes de EE. UU.
La seguridad no se politiza
Pese al fuego cruzado y las duras críticas de los actores federales, la gobernadora chihuahuense insistió en que los puentes operativos con la administración de Sheinbaum no están rotos. Afirmó que la coordinación con la FGR, la Sedena y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana avanza con estabilidad.
"Era importante que no politizáramos la seguridad", remató Campos, intentando enfriar un expediente que mezcla soberanía nacional, agencias extranjeras y la siempre compleja relación entre los gobernadores de oposición y el centro del país.