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Agencia Sinc.- Cuando pensábamos que el fentanilo era el techo de la peligrosidad química, los nitazenos entran en escena. Esta familia de opioides sintéticos, creada originalmente en laboratorios en los años 50 pero nunca comercializada, ha saltado al mercado negro con una potencia aterradora: pueden ser hasta 1,000 veces más fuertes que la morfina y 20 veces más potentes que el propio fentanilo.
La alarma saltó en el Hospital Universitario de Navarra tras la muerte de un joven. Aunque el policonsumo (mezcla con benzodiazepinas y otros opioides) complicó el diagnóstico, la sombra de los nitazenos puso en alerta a las autoridades sanitarias españolas.
¿Por qué son tan peligrosos?
Los expertos señalan tres factores que convierten a los nitazenos en una "trampa mortal":
- Dosis microscópicas, efecto letal: El margen entre sentir el efecto y sufrir una parada respiratoria es ínfimo. Al ser tan potentes, una cantidad mínima puede causar una depresión respiratoria severa.
- El enemigo invisible: A diferencia de la heroína o el fentanilo, no existen pruebas rápidas de orina en los hospitales para detectarlos. "Hoy en día no tenemos forma de diagnosticar una intoxicación por nitazenos en urgencias", advierte Benjamín Climent, presidente de Socidrogalcohol.
- Consumo engañoso: A menudo se venden mezclados con heroína, cocaína o medicamentos falsificados. El usuario cree que está consumiendo una sustancia conocida, cuando en realidad está ingiriendo un químico letalmente superior.
Del laboratorio a la calle
¿De dónde salieron? La respuesta está en la geopolítica de las drogas. Cuando China limitó la producción de fentanilo en 2019, el mercado ilegal buscó sustitutos. Los nitazenos aparecieron para llenar ese vacío debido a su bajo costo y facilidad de síntesis.
"Una vez que se controlan algunas sustancias, aparecen otras", explica Claudio Vidal, de Energy Control. "Es el intento desesperado por compensar la oferta".
¿Hay esperanza ante una sobredosis?
La buena noticia es que la naloxona, el antídoto estándar para los opioides, sigue funcionando. La mala es que, dada la potencia extrema de los nitazenos, se requieren dosis mucho más altas y repetidas para sacar a un paciente del paro respiratorio, además de estancias hospitalarias mucho más largas.
Aunque en España su presencia es todavía "anecdótica", la tendencia en el resto de Europa es preocupante: las incautaciones se han triplicado en el último año. Los nitazenos tienen el potencial de convertirse en la crisis sanitaria del mañana si no se frena su expansión hoy.