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¡Ni tropas ni intervención! Sheinbaum frena a Trump y le marca la raya a Estados Unidos

“Se trató de hacer explícito que México puede colaborar con Estados Unidos, pero que cualquier intervención militar está descartada”, insistió Sheinbaum.

"Cualquier intervención militar está descartada", afirmó la presidenta.

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México.- La llamada entre la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y su homólogo estadounidense, Donald Trump, se convirtió esta mañana en un episodio que evidencia la presión constante de Estados Unidos sobre México en materia de seguridad, y la firme respuesta de la jefa del Ejecutivo mexicano: la soberanía nacional está fuera de discusión.

Durante aproximadamente 15 minutos, Trump insistió en ofrecer apoyo militar para combatir a los cárteles de la droga. Sheinbaum respondió que “eso no estaba sobre la mesa”, y reiteró que México continuará colaborando con Estados Unidos, pero únicamente “en el marco del respeto a nuestra soberanía e integridad territorial”.

El ofrecimiento estadounidense se da luego de que Trump hiciera declaraciones previas en al menos tres ocasiones sobre la posible intervención militar en México para enfrentar a grupos del crimen organizado. La mandataria mexicana buscó la llamada para dejar claro que cualquier acción de ese tipo sería inaceptable y que México no requiere tropas extranjeras en su territorio.

“No es necesario. Está la soberanía de México y la integridad territorial”, afirmó Sheinbaum, quien detalló que Trump planteó su ofrecimiento en términos de “si ustedes quieren que los ayudemos con nuestras fuerzas en México”. La presidenta subrayó que la respuesta fue negativa, aunque aseguró que la conversación se desarrolló en un tono cordial y respetuoso.

Además del tema del crimen organizado, Sheinbaum Pardo abordó la política exterior de México frente a Venezuela, rechazando cualquier tipo de intervención militar y recordando que la Constitución mexicana establece la no injerencia en asuntos de otros países. Trump le preguntó sobre las acciones de Estados Unidos en el país sudamericano, pero la conversación sobre posibles secuestros de figuras oficiales o Cuba quedó pendiente para futuras discusiones.

El embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, estuvo presente en Palacio Nacional, aunque no participó directamente en la llamada. Según la presidenta, su presencia sirvió para coordinar la logística y estar al tanto del contenido del diálogo.

Analistas consideran que la conversación refleja un doble desafío para México: por un lado, la presión constante de Washington sobre el combate al narcotráfico, y por otro, la necesidad de reafirmar la soberanía y la capacidad del Estado mexicano para manejar sus propios problemas de seguridad, sin depender de tropas extranjeras.

“Se trató de hacer explícito que México puede colaborar con Estados Unidos, pero que cualquier intervención militar está descartada”, insistió Sheinbaum, subrayando la estrategia de su gobierno: mantener la cooperación internacional sin comprometer la independencia del país.

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