Skip to content

Ni petróleo ni gobiernos ajenos: Sheinbaum rechaza la injerencia de EU en Venezuela

La presidenta condena la injerencia de Washington en Venezuela y advierte que justificar la intervención militar y el control de recursos naturales normaliza la ley del más fuerte.

La presidenta endurece el discurso contra EU por Venezuela.

Table of Contents

México.- La presidenta Claudia Sheinbaum endureció su postura frente a las pretensiones de Estados Unidos de influir en el destino del petróleo venezolano y advirtió que ningún país tiene derecho a decidir sobre recursos naturales que no le pertenecen, sin importar su poder económico o militar.

Al referirse a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre Venezuela, Sheinbaum sostuvo que el principio de soberanía no es negociable ni depende de la simpatía o rechazo que genere un gobierno. “Más allá de la situación interna de cada país, la soberanía debe respetarse”, subrayó, en una crítica directa a la narrativa que pretende justificar presiones externas bajo argumentos políticos o ideológicos.

La mandataria cuestionó con mayor dureza las interpretaciones que minimizan la intervención del ejército estadounidense al sostener que no puede calificarse como invasión porque las tropas no permanecieron en territorio venezolano. Calificó ese razonamiento como un intento de encubrir una violación al derecho internacional. “Eso es querer tapar el sol con un dedo”, dijo, al advertir que no se puede normalizar que un país actúe fuera de las normas internacionales para detener a un jefe de Estado, independientemente de la opinión que se tenga de él.

Sheinbaum también puso en entredicho la solidez de las acusaciones contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, al señalar que los propios argumentos del gobierno estadounidense se han desmoronado con el tiempo. Recordó que primero se intentó vincularlo con el llamado cártel de Los Soles y después se reconoció, incluso desde el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que dicha organización no existía. “No se puede estar de acuerdo con ese tipo de señalamientos”, afirmó.

Por tercer día consecutivo, el caso Venezuela ocupó un lugar central en su discurso, lo que evidenció su preocupación por la normalización de un orden internacional en el que la fuerza sustituye a la legalidad. En ese contexto, lamentó la pérdida de peso de la Organización de las Naciones Unidas, cuya debilidad —dijo— ha permitido que las disputas entre países se diriman cada vez más por la vía de la imposición y no del diálogo. En contraste, descalificó el papel de la Organización de Estados Americanos, al señalar que responde a otras lógicas y no necesariamente a la defensa del derecho internacional.

La presidenta condenó las posturas que buscan justificar intervenciones militares bajo supuestos “argumentos legales”, pues con ello —advirtió— se avala la violación de las normas que regulan la convivencia entre naciones. Subrayó que las leyes internacionales existen precisamente para limitar el abuso de poder y evitar que el país con el ejército más grande o la economía más fuerte imponga su voluntad sobre los demás.

Finalmente, al abordar el destino del petróleo venezolano, Sheinbaum reiteró que, conforme a los principios constitucionales de la política exterior mexicana, el país no puede avalar que una nación se arrogue el derecho de administrar o apropiarse de los recursos naturales de otra. México, sostuvo, apuesta por la cooperación regional y por una integración económica basada en el desarrollo compartido, no en la coerción. “Si América quiere ser una potencia económica, debe construirse desde la colaboración, no desde la imposición por la fuerza”, remarcó.

Latest