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Ni curita ni perdón: Sheinbaum deja a Monreal hablando solo sobre las heridas del PT

Mientras Ricardo Monreal se pone el traje de enfermero para salvar la alianza, la presidenta le aplica el 'visto' y asegura que lo único importante es que el hachazo a los privilegios ya se aprobó.

Sheinbaum se pone 'clínica' con Monreal: "¿Cicatrices? Yo no veo ninguna".
Sheinbaum se pone 'clínica' con Monreal: "¿Cicatrices? Yo no veo ninguna".

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Ciudad de México.- En el drama de la política nacional, parece que Ricardo Monreal y la presidenta Claudia Sheinbaum no están viendo la misma telenovela. Mientras el zacatecano anda preocupado por las "cicatrices" que dejó el Plan B en la relación con el Partido del Trabajo (PT), la mandataria aplicó un frío "no sé de qué me hablas" que se escuchó hasta en las oficinas de la estrella roja.

¿Drama en la alianza? "Ni me enteré"

Fiel a su estilo de no entrar en provocaciones —o simplemente de ignorar el drama legislativo—, Sheinbaum soltó la frase matona del día: “No sé a qué cicatriz se refiera Ricardo Monreal”.

Así, de un plumazo, la presidenta dejó claro que para ella la política no es de sentimientos, sino de resultados. Al PT le dolió que no les cumplieran el capricho de mover la fecha de la revocación de mandato, pero en Palacio Nacional ya están celebrando otras cosas:

  • Adiós a los privilegios: Lo que realmente le importa a la presidenta es que el hachazo a los organismos electorales ya pasó.
  • El "Plan Ahorro": Menos regidores, menos presupuesto en congresos y menos lana para el Senado. Si eso dejó heridos en el camino, parece ser un "daño colateral" aceptable.

Que se arreglen en la dirigencia (yo tengo mucho que hacer)

Con la elegancia de quien no quiere ir a una fiesta a la que no la invitaron, Sheinbaum mandó el tema de las alianzas directito al escritorio de las dirigencias de los partidos.

Traducción para el pueblo: "Si el PT está sentido, que le manden flores los de Morena, porque aquí en la presidencia lo que sobran son las tijeras para recortar gastos y lo que falta es tiempo para andar curando raspones ajenos".

Mientras Monreal intenta hacer control de daños y quedar bien con Dios y con el diablo (o sea, con el PT y con Morena), la presidenta confirma que su memoria es selectiva: recuerda muy bien dónde están los ahorros, pero tiene una amnesia total para los berrinches de sus aliados.

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