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Estados Unidos.- La Luna tiene una nueva cicatriz y la NASA ya consiguió fotografiarla con suficiente detalle para mostrar cómo quedó el terreno tras el impacto de un cohete de SpaceX.
El choque ocurrió el 5 de agosto, cuando la parte superior de un Falcon terminó estrellándose contra la superficie lunar después de más de un año en el espacio. El impacto ocurrió a unos 8 mil 700 kilómetros por hora.
Una marca visible desde órbita
El Orbitador de Reconocimiento Lunar pasó sobre la zona una semana después del impacto y captó imágenes desde unos 96 kilómetros de altura. Para conseguirlas, los controladores tuvieron que modificar la posición de la nave y dirigir sus cámaras hacia el punto del choque.
Las fotografías permiten dimensionar el daño. El cráter mide aproximadamente 18 metros de ancho y tiene una profundidad menor a tres metros.
Alrededor de la zona aparecen líneas oscuras y claras que se extienden sobre el suelo lunar. No se trata de simples manchas. Son restos del material que salió expulsado durante la colisión.
El suelo lunar quedó expuesto
Las franjas oscuras corresponden a polvo y rocas que llevaban miles de años expuestos a la radiación espacial, el viento solar y pequeños impactos. El choque los removió de una capa situada a unos 45 centímetros bajo la superficie.
Las zonas más claras, en cambio, provienen de material más reciente que estaba enterrado a mayor profundidad y quedó expuesto tras el impacto.
El orbitador de la NASA necesita unas dos horas para completar una vuelta alrededor de la Luna. Por eso tuvieron que pasar varios días antes de que pudiera volver a colocarse en una posición adecuada para observar el cráter.
La nave Danuri de Corea del Sur fue la primera en obtener imágenes de la zona después del choque. Ahora, las fotografías de la NASA permiten comparar con mayor precisión el terreno antes y después de la llegada del cohete.