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Con 90 años falleció Fernando Karadima, el expárroco chileno acusado de abusar sexualmente de menores. Aunque nunca recibió una condena formal –la justicia chilena alegó que las acusaciones habían prescrito–, el papa Francisco lo castigó en 2018 expulsándolo del sacerdocio. Además, la mediatización de sus delitos permitió que otras agresiones de religiosos católicos pudieran por fin ver la luz.
Quien fuera expulsado de la Iglesia por abusar de menores, el exsacerdote chileno Fernando Karadima, ha muerto a los 90 años de edad.
Sus delitos sexuales salieron a la luz en 2010, cuando tres personas que los sufrieron los relataron en un reportaje televisivo. En 2011, la Iglesia católica lo encontró culpable y en 2018 el papa Francisco decidió su salida forzada del sacerdocio.
Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, los tres hombres que rompieron el silencio, dijeron en un comunicado citado por EFE que "todo lo que teníamos que decir de Karadima está dicho. Él era un eslabón más en esta cultura de perversión y encubrimiento en la Iglesia".
El fallecimiento se produjo en la noche de este domingo 25 de julio en la residencia de mayores San Juan de Dios, de Santiago de Chile. Según fuentes citadas por la agencia española, entre las causas se encuentran "una bronco neumonía, insuficiencia renal, diabetes e hipertensión arterial".
Tres víctimas de abusos sexuales, agredidas cuando eran menores por parte del expárroco chileno Fernando Karadima. De izquierda a derecha: Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo en Roma, Italia, cuando fueron al Vaticano a encontrarse con el Papa Francisco, el 2 de mayo de 2018.
Tres víctimas de abusos sexuales, agredidas cuando eran menores por parte del expárroco chileno Fernando Karadima. De izquierda a derecha: Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo en Roma, Italia, cuando fueron al Vaticano a encontrarse con el Papa Francisco, el 2 de mayo de 2018. © Angelo Carconi / EFE
Condenado por la Iglesia, pero jamás por la Justicia
"El 16 de enero de 2011, el Vaticano lo declaró culpable de abusos sexuales contra menores con violencia y abuso de su potestad eclesiástica", recuerda el diario chileno La Tercera. En consecuencia, la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede condenó a Karadima a una vida de oración y penitencia.
El Vaticano le prohibió asimismo relacionarse con antiguos feligreses y realizar liturgias públicas.
Años más tarde, en 2018, el papa Francisco decidió finalmente expulsarlo del sacerdocio. El gesto fue una sacudida tanto para el mundo eclesiástico como para las élites chilenas, con las que Karadima había llegado a entablar fuertes lazos durante su oficio en la parroquia El Bosque, situada en Providencia, uno de los barrios altos de Santiago.
De hecho Karadima era conocido como "el cura de las élites". De acuerdo a EFE, el párroco instruyó a varios religiosos, de los cuales cinco llegaron a ser obispos. Por otro lado, confesó y aconsejó a personalidades chilenas de alto rango.