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Muere Péter Nádas, el titán de las letras europeas que retrató las heridas del siglo XX

El autor húngaro, candidato recurrente al Nobel y aclamado por Susan Sontag por escribir "la mejor novela tras la Segunda Guerra Mundial", falleció a los 83 años.

Péter Nádas fallece a los 83 años, la gran voz húngara del eterno candidato al Nobel.
Péter Nádas fallece a los 83 años, la gran voz húngara del eterno candidato al Nobel.

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Budapést.- Péter Nádas, uno de los nombres fundamentales de la literatura europea contemporánea y candidato recurrente al Premio Nobel de Literatura, falleció este miércoles a los 83 años en su residencia de Gombosszeg, según confirmó su familia. Deja tras de sí una monumental obra narrativa, dramática y fotográfica que diseccionó con precisión quirúrgica los traumas del Holocausto, la dictadura comunista y la reconstrucción del continente.

De la huida del nazismo a la censura comunista

Nacido en Budapest en 1942 en el seno de una familia judía, Nádas sobrevivió a las persecuciones del régimen pronazi refugiándose en Voivodina. Huérfano a los 16 años, abandonó la química para formarse en fotografía y filosofía, trabajando como fotoperiodista antes de entregarse por completo a las letras. Su primer gran hito, Fin de la Novela de una Familia (escrita en 1972), debió esperar cinco años para ver la luz debido a la censura del régimen comunista húngaro.

Su consagración definitiva llegó en 1986 con Libro del recuerdo, obra que la célebre filósofa Susan Sontag calificó como "la mejor novela europea escrita después de la Segunda Guerra Mundial". Años más tarde, tras sobrevivir a un infarto en 1993, volcó su experiencia cercana a la finitud en La propia muerte (2001) y dedicó tres décadas a levantar Historias paralelas (2005), una majestuosa suma narrativa de más de 1,500 páginas.

Reconocimiento internacional y mirada fotográfica

Integrante de una generación dorada de las letras húngaras junto a Imre Kertész, Péter Esterházy y László Krasznahorkai, Nádas combinó su labor literaria con una destacada trayectoria fotográfica plasmada en obras como Un toque de luz.

Distinguido con el Premio Franz Kafka (2003) y el Premio de Literatura Europea del Estado Austríaco, su ingreso en 2006 a la Academia de las Artes de Berlín selló la proyección de un autor que se definió a sí mismo como "un hijo de la Ilustración" empeñado en descifrar el orden detrás del caos del mundo.

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