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Veinte días antes de que Félix Salgado Macedonio invitara a una “cascarita” en Perritos Felices a Beatriz Mojica Morga, Esthela Damián Peralta arribó a Guerrero haciendo un llamado a la unidad. Sin embargo, el mensaje fue ignorado por las y los aspirantes morenistas que buscan convertirse en la candidata de Morena al gobierno del estado en 2027.
Había expectativa por el impulso político que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dio a su ex consejera jurídica al anunciar sus aspiraciones políticas en La Mañanera. Pero llamó particularmente la atención que, antes de llegar a Guerrero, en una entrevista con Ciro Gómez Leyva, Esthela Damián se pusiera “a las órdenes” de Félix Salgado Macedonio.
Félix Salgado y su anuncio de reunión con Esthela y Abelina
El hecho cobra todavía más sentido porque apenas ayer Félix Salgado Macedonio anunció que también se reunirá con Esthela Damián y a Abelina López Rodríguez , replicando el mismo gesto político que tuvo con Beatriz Mojica Morga. Más allá de lo anecdótico o amistoso del encuentro, el mensaje político vuelve a ser relevante: las principales mujeres que aspiran a gobernar Guerrero terminan orbitando alrededor de la convocatoria de un liderazgo masculino, justo en el momento en que Morena y el país sostienen el discurso de que es tiempo de mujeres.
La pregunta entonces es inevitable: si una figura cercana a la presidenta de México, antes siquiera de iniciar trabajo político en Guerrero, se coloca bajo el liderazgo de Félix Salgado —quien, de acuerdo con los propios lineamientos de Morena, estaría impedido para ser candidato—, ¿qué mensaje se está enviando? ¿Cuál es el verdadero margen de empoderamiento político de las mujeres que aspiran a gobernar el estado?
Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Mucho menos en un estado profundamente patriarcal, con una larga tradición caciquil y de invisibilización de las mujeres en la toma de decisiones.
Nadie puede negar la trayectoria política de Félix Salgado Macedonio, ni el arraigo popular y la cercanía que mantiene con una parte importante del pueblo guerrerense. Pero en esta contienda interna de Morena él no es, al menos formalmente, el jugador principal. No es quien define la candidatura, reparte las fichas o establece vetos y respaldos definitivos.
La disputa por quién determinará la sucesión en Guerrero
La verdadera interrogante es otra: ¿puede Félix Salgado disputar la conducción política del proceso interno a Ariadna Montiel Reyes, una de las figuras más influyentes del actual grupo gobernante y pieza central del movimiento?
Algunos dirán que se trata simplemente de mensajes de unidad. Y sí, pueden leerse así. Pero en política el fondo también está en las formas. Y aquí importa quién convoca, desde dónde se convoca y alrededor de quién termina girando la escena política.
Por eso llama tanto la atención que mujeres morenistas con trayectoria propia, trabajo territorial, resistencia política y aspiraciones legítimas de gobernar Guerrero no estén priorizando el diálogo entre ellas mismas, construyendo una narrativa distinta de hacer política, una que no necesariamente tenga que girar alrededor del llamado o la validación de un hombre.
Sin duda, Félix Salgado Macedonio sigue siendo un hombre querido, popular y con capacidad de generar unidad. Pero también debería quedar claro que éste ya no tendría que ser un proceso protagonizado por él.
Porque si realmente es tiempo de mujeres, también tendría que ser tiempo de sus propias formas, lenguajes y estilos de construir poder.
A Guerrero le haría bien que la próxima gobernadora llegue respaldada por su propia fuerza política y por la legitimidad de un pueblo, no acompañada permanentemente por la sombra de un liderazgo masculino, por más popular que éste sea.
Félix Salgado debe entender que no es el protagonista central de esta sucesión interna. Y ellas —Abelina López Rodríguez, Beatriz Mojica Morga y Esthela Damián— también deben asumir que ésta puede ser su oportunidad histórica: llegar al poder no de la mano de un hombre, sino de la mano de un pueblo.