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Irak.- El intento por retirar las armas de las milicias que operan en Irak enfrenta resistencia. Varias de las facciones más poderosas rechazaron el calendario establecido por el gobierno para entregar sus arsenales o incorporarse a las fuerzas de seguridad.
La medida busca que el Estado iraquí tenga el control de las armas que actualmente mantienen estos grupos, algunos de ellos con vínculos estrechos con Irán.
El gobierno anunció ahora que el proceso tendrá más tiempo. La fecha que inicialmente estaba prevista para el 30 de septiembre quedará como el comienzo de una etapa de negociación que se extenderá hasta junio de 2027.
Las milicias deberán elegir
El plan contempla dos posibilidades para estos grupos armados. Una es entregar sus armas y abandonar su estructura militar. La otra consiste en integrarse completamente al Ejército iraquí y quedar bajo las instituciones de seguridad del Estado.
Antes de que se concrete cualquiera de las opciones, Bagdad negociará con las distintas facciones para establecer las condiciones y el calendario.
El primer ministro Ali al Zaidi informó que el gobierno creó un comité encargado de llevar estas conversaciones. Los primeros términos del proceso serán anunciados el 30 de septiembre.
Además, se contempla un periodo de 90 días durante el cual las milicias no realizarían ataques y tampoco serían blanco de las fuerzas estadounidenses desplegadas en Irak.
La presión también viene de EU
El proceso ocurre en medio de una disputa más amplia por la influencia que mantienen estos grupos armados en Irak.
Las Fuerzas de Movilización Popular fueron creadas en 2014 para combatir al Estado Islámico. Aunque el grupo yihadista perdió el control territorial que mantenía en el país, varias de las milicias permanecieron activas.
Entre ellas se encuentran facciones cercanas a Irán, como Kataib Hizbulá. Algunas han sido señaladas por participar en ataques contra objetivos estadounidenses en Medio Oriente.
Por eso, Estados Unidos ha presionado al gobierno iraquí para que limite la actividad de estos grupos. Washington mantiene presencia militar en Irak como parte de la coalición internacional que comenzó a operar contra el Estado Islámico.
Las milicias, por su parte, han exigido durante años la salida de las tropas extranjeras del país y consideran su presencia una amenaza para la soberanía iraquí.
El gobierno de Bagdad queda así entre dos presiones mientras intenta avanzar con el desarme. Por un lado, Estados Unidos exige mayor control sobre las facciones armadas y, por otro, las milicias vinculadas con Irán se resisten a entregar sus armas mientras continúe la presencia militar estadounidense.