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Ciudad de México.- México mostró durante el desfile cívico militar del 16 de septiembre parte de la tecnología no tripulada que forma parte de su arsenal. Entre las aeronaves que llamaron la atención estuvo el Shahed-136, un dron de ataque de origen iraní utilizado en conflictos armados recientes.
El equipo, conocido también como Geran-2 en Rusia, pertenece a una categoría de aeronaves no tripuladas diseñadas para realizar ataques en una sola dirección. Por esta característica es identificado comúnmente como un dron kamikaze.
Un dron diseñado para ataques
El Shahed-136 es fabricado por HESA y tiene una estructura en forma de ala delta recortada. Mide alrededor de 3.5 metros y alcanza un peso aproximado de 200 kilogramos cuando lleva instalada su ojiva explosiva.
Su autonomía puede alcanzar entre mil y 2 mil 500 kilómetros, mientras que su velocidad máxima ronda los 186 kilómetros por hora. Una de sus principales ventajas está relacionada con su costo de producción, ya que permite fabricar grandes cantidades y utilizarlas de manera simultánea.
Aunque puede ser vulnerable frente a especialistas capaces de interferir sus sistemas, su despliegue en grandes grupos puede aumentar su capacidad ofensiva.
Más drones forman parte del arsenal
El Shahed-136 no fue la única aeronave no tripulada presentada durante el desfile. También fueron mostrados el Quetzal y el sistema SPARTAAM, ambos de fabricación mexicana.
A este conjunto se suma el Arcturus T20, adquirido en Estados Unidos. Con estas aeronaves, las Fuerzas de Defensa de México exhibieron distintos sistemas no tripulados durante la conmemoración del Día de la Independencia.