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Mexicanos al grito del glifosato/ Informe Peninsular

El periodista Eduardo Serna nos habla sobre el uso indiscriminado de herbicidas y transgénicos producidos por la empresa Bayer.

En la mañanera Bayer-Monsanto, hizo la “heroica” defensa del glifosato.

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En algún punto, la historia y la naturaleza siempre pasan su factura.

El 7 de agosto, durante la conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum, un representante de la empresa Bayer-Monsanto, a través del micrófono de la conferencia mañanera, hizo la “heroica” defensa del glifosato.

Para quienes no lo sepan, el glifosato es un herbicida que se utiliza para aniquilar arbustos y maleza, o lo que es considerado como tal. Este químico y algunas de sus variantes (neonicotinoides), han sido prohibidos en varias partes del mundo debido al daño que ocasionan. No solo afectan a las plantas, sino también a todos los seres que dependemos de ellas. Hay estudios que lo relacionan con el cáncer, con la desaparición de polinizadores, con la contaminación de alimentos y de los distintos cuerpos de agua.

En la Unión Europea han sido parcialmente prohibidos, y es tema de arduos debates, ya que instituciones como el Centro de Estudios Internacionales sobre el Cáncer (IARC) perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo han relacionado con varios tipos de cáncer, y otros estudios lo relacionan con la desaparición de las abejas en ese continente.

Durante esa mañanera, se informó a todos los mexicanos que esta y otras empresas químico-farmacéuticas, invertirán más de 12 mil millones de pesos en nuestro país. ¿Esa cifra vale la vida de todos nosotros? Esta poderosa industria posee uno de los lobbies más influyentes junto con el armamentista, lo cual hace muy difícil su prohibición o siquiera regularlos.

Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se había caminado hacia la prohibición de estos agentes químicos y semillas transgénicas, y no hace mucho la misma Alicia Bárcena, titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), había hecho un pronunciamiento en contra de los herbicidas y su relación con la desaparición de las abejas.

En Yucatán, el panorama de la apicultura es crítico. Durante los últimos años se ha registrado una baja en la producción melífera, y distintos grupos de apicultores y cooperativas se han pronunciado ante esta crisis.

Ahora no solamente se lucha contra los bajos precios de la miel, sino que también, año con año, las cosechas, que antes eran abundantes, ahora manifiestan un raquitismo relacionado con el cambio climático, con el uso desenfrenado de agentes químicos y con la deforestación.

Se han registrado casos graves de afectación a las abejas en la península de Yucatán debido al uso indiscriminado de herbicidas y transgénicos, tal es el caso de Leydy Pech (conocida como la guardiana de las abejas), quien sostuvo una batalla contra esta empresa y obtuvo un fallo a favor.

En una reunión con algunos representantes del gobierno de Yucatán y compañeros apicultores comenté que se podría pensar que la naturaleza es una fuente infinita que siempre nos proveerá, estamos equivocados si pensamos así, se tienen que tomar acciones concretas que protejan las selvas y a las abejas. El gobierno, al parecer, no toma en serio lo que los apicultores estamos retroalimentando y lo que la naturaleza nos está diciendo año con año.

Estos venenos químicos todavía son incluidos en las listas de apoyo a los sectores campesinos y ganaderos. Estos agentes químicos, que por lo visto se seguirán vendiendo y promoviendo, seguirán trastocando a la naturaleza, seguirán haciendo que desaparezcan las flores de las selvas y los bosques, y al ritmo de 12 mil millones en inversión, todos en fila nos dirigimos hacia un futuro incierto.

Que un representante de Bayer haya defendido el glifosato desde la tribuna presidencial, es un acto de injerencia extranjera. Probablemente, no se necesite un ejército que nos invada y que tome control de nuestro país; en el necrocapitalismo (donde las ganancias están por encima de la vida misma) solo se necesita que nos envenenen con sus inversiones y con sus químicos.

La verdadera defensa de la soberanía, no se limita a la defensa de ideales, manifestaciones culturales o límites geográficos; debe incluir la protección de todos los seres vivos y el medio ambiente que nos sostiene, así como lo que nos nutre física y mentalmente. Por eso se votó por un cambio, y por eso, debemos seguir luchando sin bajar la guardia.

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