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Matemáticos acusan a OpenAI, creadora de ChatGPT, de atribuirse sus ideas

La empresa detrás de ChatGPT presentó 10 avances matemáticos como propios, pero varios ya estaban publicados; la empresa corrigió su comunicado pero no reconoce el plagio

La comunidad exige a OpenAI estándares académicos humanos

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Ciudad de México.— Matemáticos de universidades de primer nivel señalan que OpenAI cometió una falta grave al presentar descubrimientos generados por su IA, Astra, sin dar crédito a quienes ya habían trabajado en esos problemas durante años. Según expertos, la empresa no solo exageró la novedad de sus hallazgos, sino que omitió citar investigaciones clave publicadas en 2016 y 2019. Todo ocurrió después de que la compañía anunciara, con bombo y platillo, que su nuevo modelo había resuelto problemas “abiertos durante al menos una década” por apenas 2.000 dólares en costos de computación.

Dos de los diez resultados estrella ya tenían dueño: los autores reclaman que su trabajo apareció sin firma

El matemático Steven Miller, de la Universidad Yeshiva, detectó que una de las pruebas de OpenAI sobre cómo empaquetar esferas en espacios de 1.000 dimensiones utiliza su fórmula de 2016 sin mencionarlo. La compañía presentó el argumento como un hallazgo original de su IA, pero Miller afirma que es un calco de su publicación anterior: “Parece completamente sistemático y apunta a una mala conducta investigativa”, declaró. No es un caso aislado: el paper de OpenAI también aborda la teoría de grupos, copiando combinaciones de ideas de dos artículos previos, según denuncian otros académicos.

La segunda queja grave vino del matemático Francesco Fournier-Facio, de Cambridge, quien descubrió que el avance sobre la propiedad “soficidad” no era tal. Los pasos clave ya aparecían en trabajos de 2016 y 2019, y el propio autor de esos estudios, Andreas Thom, reconoció que la IA solo había unido piezas conocidas de forma creativa pero elemental. Es decir: no hubo un salto intelectual, sino una mezcla de información previa. La comunidad matemática exige que OpenAI rinda cuentas como cualquier investigador humano.

La empresa actualizó su comunicado pero no admite el plagio; los matemáticos pierden la paciencia

Ante las críticas, OpenAI modificó el lenguaje de su anuncio inicial para ser “más preciso”, aunque insiste en que los resultados son correctos y que asumen la responsabilidad como cualquier otro científico. Sin embargo, los expertos consideran que la estrategia de comunicación de la empresa prioriza el impacto mediático por encima de la honestidad académica. “Hay una gran máquina de relaciones públicas que quiere sonar impresionante y no le importa ser 100 % precisa”, sentenció Fournier-Facio. Mientras, la compañía promete “pequeñas actualizaciones” en su paper, pero los investigadores exigen estándares rigurosos.

El verdadero problema: la IA no respeta las reglas del juego académico, y los humanos ya no quieren tolerarlo

El escándalo revela un conflicto de fondo: los sistemas de IA como Astra no tienen incorporado el respeto por las citas o la autoría, algo esencial en matemáticas. Al presentar avances sin atribución, OpenAI genera desconfianza y socava el trabajo de décadas de investigadores. La comunidad exige que, si la empresa quiere participar en la vanguardia, se someta a las mismas normas de revisión y ética que cualquier humano. El debate ya no es solo técnico, sino de principios: ¿puede una máquina jugar con las reglas de la ciencia sin conocerlas?

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