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Machado: el Nobel de la Paz no compra la lealtad de Trump; de heroína a "obstáculo"

La líder opositora se enfrenta a la cruda "realpolitik" de Washington; Donald Trump la descarta por "falta de apoyo" mientras pacta una transición bajo el control de Delcy Rodríguez.

El Nobel, moneda de cambio.

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La caída de Nicolás Maduro no trajo, como esperaba la oposición, el ascenso inmediato de Edmundo González y María Corina Machado al Palacio de Miraflores. Al contrario, la "operación quirúrgica" de Estados Unidos ha dejado al descubierto que para el gobierno de Donald Trump, la legitimidad democrática es secundaria frente al control territorial que solo el chavismo residual parece garantizar.

De heroína a "obstáculo"

Apenas unas semanas después de recibir el Premio Nobel de la Paz en Oslo, Machado se encuentra en una paradoja política. Aunque agradeció a Trump por las "valientes acciones" de capturar a Maduro, la respuesta desde la Casa Blanca fue un portazo. El republicano ha sido tajante: asegura que Machado "no tiene el respeto ni el apoyo dentro del país" para liderar el caos post-Maduro.

Fuentes de inteligencia citadas por la prensa estadounidense sugieren que la CIA ve en Machado una figura divisiva que obligaría a Washington a mantener tropas en suelo venezolano para sostenerla. Trump, fiel a su estilo transaccional, prefiere evitar el desgaste militar y "tercerizar" el orden a través de Delcy Rodríguez, quien ya juró como presidenta interina bajo la vigilancia de Marco Rubio.

El costo del respaldo externo

La estrategia de Machado, basada en la presión internacional y el apoyo de potencias, muestra hoy sus grietas:

La traición del aliado: Washington ha decidido que es más fácil negociar con una "heredera" del régimen que esté dispuesta a abrir los grifos del petróleo, que con una oposición que exige una limpieza profunda de las instituciones.

El vacío de poder: Al estar fuera de Venezuela o en la clandestinidad durante meses, la estructura de Machado luce debilitada frente a una Fuerza Armada que ha cerrado filas —al menos por ahora— con Rodríguez.

·  La ilusión del Nobel: El galardón internacional, que Machado incluso sugirió "compartir" con Trump en un gesto de pragmatismo extremo, no ha servido como escudo frente al descarte de la Casa Blanca.

¿Hacia la irrelevancia?

El escenario para Machado es crítico. Mientras ella promete volver a Caracas "lo antes posible", el tiempo juega en su contra. Si Delcy Rodríguez logra estabilizar el país bajo la tutela de EE. UU. y abrir los mercados, el reclamo de legitimidad de la oposición podría quedar reducido a una nota al pie en la historia de la "transición tutelada" por el norte

Para María Corina, la lección es amarga: en el tablero de ajedrez de Trump, los ideales democráticos son piezas sacrificables si el adversario ofrece una rendición que garantiza estabilidad y negocios.

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