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Los exoesqueletos ya salen de los hospitales: buscan que cualquiera pueda usarlos

Nuevos sistemas usan sensores e inteligencia artificial para detectar cómo se mueve el cuerpo y aportar solo una parte de la fuerza necesaria

Los exoesqueletos robóticos dejaron de enfocarse solo en rehabilitación

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Ciudad de México.— Los exoesqueletos robóticos podrían dejar de ser equipos exclusivos de hospitales y centros de rehabilitación para convertirse en dispositivos de uso cotidiano. Investigadores y empresas trabajan en modelos más pequeños, ligeros y baratos que ayuden a las personas a caminar, correr o subir pendientes con menos esfuerzo.

Durante años, estos equipos fueron diseñados principalmente para ayudar a personas con lesiones de médula espinal, accidentes cerebrovasculares u otras limitaciones de movimiento. Ahora la investigación también busca aumentar las capacidades de personas que conservan su movilidad.

Los nuevos exoesqueletos ya no buscan hacer todo el trabajo

La tendencia actual es que el dispositivo aporte solo una parte de la fuerza que necesita el cuerpo. Así, la persona mantiene el control del movimiento mientras el sistema reduce parte del esfuerzo.

Investigadores de Georgia Tech desarrollaron sistemas que utilizan inteligencia artificial para calcular en tiempo real cómo se mueven las caderas durante diferentes velocidades al caminar, subir pendientes o utilizar escaleras.

Otros equipos trabajan con las rodillas. Un proyecto de la Universidad de Michigan busca adaptar soportes motorizados para reducir las fuerzas que soporta esta articulación. En una prueba inicial con cuatro personas, los participantes reportaron menos dolor durante actividades como levantarse de una silla y subir escaleras.

Sensores e inteligencia artificial hacen que el equipo se adapte

Los sistemas más recientes utilizan sensores para detectar el movimiento de las piernas y la distribución del peso en los pies. Con esos datos, algoritmos de aprendizaje automático calculan cuánta asistencia necesita la persona.

Algunos dispositivos pueden aportar entre 25 y 30% de la fuerza generada por una articulación, una cantidad que los investigadores consideran suficiente para compensar parte de las limitaciones relacionadas con el envejecimiento, la osteoartritis o trabajos repetitivos.

La idea es que el usuario sienta el equipo como una ayuda y no como una máquina que controla su cuerpo.

El reto: que parezcan ropa y no robots

Los nuevos diseños también buscan reducir el peso. El sistema WalkON, desarrollado por investigadores de la Universidad de Heidelberg, pesa menos de 3 kilogramos y puede colocarse sobre la ropa.

En pruebas citadas por Nature, diez adultos mayores utilizaron el dispositivo para caminar en terreno plano y redujeron 10% el gasto metabólico. En otra prueba, adultos jóvenes utilizaron 18% menos energía al caminar cuesta arriba.

También existen proyectos dirigidos a personas que simplemente quieren caminar o correr más lejos con menor esfuerzo. Nike, por ejemplo, presentó un prototipo de calzado motorizado llamado Project Amplify, desarrollado junto con la empresa de robótica Dephy.

¿Qué falta para que sean de uso común?

Los investigadores señalan que todavía hay obstáculos importantes: reducir costos, peso y tamaño, mejorar la adaptación a diferentes cuerpos y conseguir que los dispositivos sean fáciles de colocar y utilizar sin asistencia especializada.

También existe una pregunta pendiente: si una máquina facilita demasiado caminar o correr, ¿las personas terminarán moviéndose más y manteniendo su condición física, o podrían depender del dispositivo y perder fuerza muscular?

La expectativa de los especialistas es que los exoesqueletos evolucionen hacia dispositivos que funcionen como una especie de asistencia eléctrica para el cuerpo: no para reemplazar el movimiento humano, sino para hacerlo menos pesado.

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