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Un enfrentamiento del lunes 12 de diciembre del 2011, entre estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa y policías del estado de Guerrero, provocaron la muerte de dos jóvenes, seis heridos y más de 20 detenidos, de acuerdo al informe el gobierno estatal.
Los hechos ocurrieron en el municipio de Chilpancingo, capital estatal, en las inmediaciones de la Autopista del Sol, luego de que un grupo de estudiantes de la escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos realizaba un bloqueo a la circulación vehicular para protestar contra el gobierno estatal por no responder a un pliego petitorio que enviaron.
Los manifestantes incendiaron objetos cercanos a una gasolinera antes de que llegaran los policías estatales y ministeriales que intentaron desalojarlos. También se debe hacer mención que debido a ese acontecimiento un trabajador de la gasolinera resultó con quemaduras de tercer grado, tras el incendio de una bomba despachadora en la Gasolinera Eva II y, tras varios días de estar en terapia intensiva, el empleado falleció.
Posteriormente, según videos difundidos en distintas televisoras, varios hombres vestidos de civil comenzaron a realizar disparos.
Los estudiantes acusaron al gobernador del estado Ángel Aguirre por la violenta represión y aseguraron que no portaban armas al momento de la manifestación, por lo que pidieron su renuncia.
El gobernador destituyó de su cargo al procurador General de Justicia y al secretario de Seguridad del estado, y aseguró que él no ordenó disparar contra los estudiantes.
Caso Iguala
La desaparición forzada en Iguala 2014 fue una serie de episodios de violencia ocurridos durante la noche del 26 de septiembre y la madrugada del 27 de septiembre del 2014, en el que estuvieron involucrados policías municipales del municipio de Iguala Guerrero, y estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos (mejor conocida como Escuela Normal Rural de Ayotzinapa), periodistas y civiles. Los hechos dejaron un saldo de al menos seis personas fallecidas, veintisiete heridos y la desaparición forzada de 43 estudiantes de esa escuela normal rural.
Como parte de un plan para asistir a la Ciudad de México el día 2 de octubre del 2014 a las manifestaciones conmemorativas de la masacre de Tlatelolco, los estudiantes habían estado haciendo acopio ilegal de autobuses y combustible a lo largo de una semana, y habían estado tomando unidades para concentrarlas en la escuela.
Tras el robo del último autobús en la central camionera de Iguala, los estudiantes hicieron que el chofer lo condujese hacia el anillo periférico de la ciudad, para de allí enfilar hacia Ayotzinapa. Ello los haría pasar a una cuadra del festejo del DIF. Sin embargo, alertados por el aviso del chofer, la policía los comenzó a perseguir a tres cuadras de la central camionera, en un intento por impedir que la comitiva se acercase al festejo.
De acuerdo con declaraciones del entonces fiscal guerrerense, Iñaky Blanco Cabrera, el primer episodio de violencia ocurrió a las 21:30 horas cuando, tras lograr la policía interceptar el paso de los autobuses mediante una camioneta que bloqueó su avance en la esquina de las calles Juan N. Álvarez y Periférico Norte, los alumnos bajaron de los autobuses para intentar empujar fuera del camino la camioneta, y se enfrentaron a los policías, que también llegaban. Cuando Aldo Gutiérrez Solano, uno de los alumnos forcejeó y sometió a uno de los policías, agentes de la Policía Municipal de Iguala abrieron fuego, hiriendo gravemente al estudiante y matando a Daniel Solís Gallardo.
La balacera inicial puso en desbandada a los estudiantes normalistas, varios de los cuales se refugiaron en los espacios entre los autobuses detenidos. Otros más escaparon como pudieron a los alrededores; sin embargo, la policía de Iguala se llevó bajo arresto a la mayoría de los estudiantes que no habían podido bajar de los autobuses. Durante el ataque varios de los estudiantes normalistas lograron comunicarse con compañeros que se habían quedado en Ayotzinapa. Estos alumnos, enterados de los incidentes, enviaron otro convoy de estudiantes en varias camionetas para tratar de ayudar a los compañeros atacados en Iguala.
El segundo convoy de estudiantes, que llegó alrededor de las 23 horas de la noche del 26, se encontró con algunos de los compañeros que no habían sido llevados por la policía. Los estudiantes, acompañados por profesores pertenecientes a la CETEG (Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero), comenzaron a inspeccionar el lugar y a buscar a cualquier otro alumno oculto tras la balacera. Asimismo, daban entrevistas a la prensa que iba llegando por el primer ataque en contra de sus compañeros. Seguían en el lugar alrededor de la medianoche cuando fueron atacados una vez más por un grupo que llegó de repente y que, según testigos presenciales, disparaba ráfagas en su contra. En este ataque fallecieron dos estudiantes más, llamados Julio César Ramírez Nava y Julio César Mondragón Fuentes;mientras que el resto huía en desbandada y se ocultaba en los cerros circundantes o en las azoteas de Iguala.
Casi al mismo tiempo, a la salida de Iguala, en la autopista a Chilpancingo, otro grupo armado disparó contra un autobús que transportaba a los integrantes del equipo de futbol Avispones de Chilpancingo, de la tercera división. En este ataque perecieron 3 personas, David Josué uno de los jugadores, Blanca Montiel pasajera de un taxi y el chofer del autobús. El equipo de futbol no estaba involucrado en los hechos y aparentemente fue confundido por los atacantes como otro autobús más del convoy de los estudiantes normalistas. El entrenador resultó herido.
Hasta el momento no se ha logrado esclarecer el asunto con exactitud, a pesar que ya han salido nombres como el de José Luis abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda y los cuales ya se encuentran en manos de las autoridades pero aún sigue el misterio de lo que realmente pasó con los 43 estudiantes desaparecidos.