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Acapulco.- Tres meses pueden parecer insuficientes para evaluar un gobierno municipal. Sin embargo, también pueden revelar el estilo, las prioridades y la capacidad de conducción política de quien lo encabeza. Es el caso de Leticia Lozano Zavala, quien asumió la presidencia municipal interina de Acapulco el pasado 3 de julio, en sustitución de Abelina López Rodríguez.
Lozano llegó al cargo con un compromiso de continuidad. No obstante, durante este periodo comenzó a construir una narrativa política propia, centrada en la reconstrucción del puerto, la recuperación turística, la atención a las juventudes y el fortalecimiento de la coordinación institucional.
Su desempeño permite abrir una discusión que va más allá de la administración cotidiana del Ayuntamiento: ¿qué tanto puede revelar un periodo breve de gobierno sobre las capacidades políticas y administrativas de un liderazgo?
Uno de los espacios donde ha buscado mostrar capacidad de interlocución es el sector turístico. El 24 de agosto, su administración encabezó la primera sesión del Consejo Municipal de Turismo 2026, con representantes empresariales y autoridades vinculadas a la actividad económica del puerto. En ese encuentro se abordaron estrategias de promoción, conectividad, competitividad e inversión.
Una visión compartida de desarrollo
El significado político de ese ejercicio radica en el diálogo. Acapulco necesita una relación permanente entre gobierno, empresarios y prestadores de servicios. La recuperación del destino no depende únicamente de las cifras de ocupación hotelera, sino también de la capacidad de generar acuerdos, sostener inversiones y construir una visión compartida de desarrollo.
Otro frente ha sido la atención a niñas, niños y adolescentes. El 4 de septiembre, Lozano encabezó la instalación del Grupo Municipal para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, con participación de instituciones educativas, dependencias municipales y representantes del Gobierno de Guerrero.
La iniciativa incorpora una agenda de salud, educación, prevención de la violencia y protección de derechos. Su importancia reside en reconocer que los problemas de las juventudes requieren políticas públicas coordinadas y no respuestas aisladas. El siguiente desafío será traducir los acuerdos institucionales en acciones sostenidas y resultados medibles.
En materia cultural, uno de los acontecimientos de mayor significado fue el inicio de la reconstrucción de la Casona de Juárez, el 1 de septiembre, con una inversión anunciada de 9.9 millones de pesos.
La recuperación del inmueble permitirá devolver al Centro Histórico un espacio destinado al arte, la memoria y la convivencia comunitaria. También representa una oportunidad para vincular el patrimonio cultural con la revitalización urbana de una zona que forma parte de la identidad histórica del puerto.
Se trata de un proyecto iniciado institucionalmente antes de su llegada a la presidencia. Precisamente ahí reside otro aspecto de la gestión pública: dar continuidad a las decisiones que trascienden a las personas y convertirlas en obras concretas.
Coordinación y gestión financiera
A estas acciones se añade su capacidad de interlocución con distintos niveles de gobierno. La coordinación con autoridades estatales ha estado presente en agendas de turismo, protección de derechos y gestión financiera. También destaca la vinculación con instituciones académicas, particularmente en el análisis de problemas públicos como la seguridad de las mujeres, ámbito en el que participaron especialistas de la Universidad Autónoma de Guerrero.
En conjunto, estas acciones muestran una administración que ha buscado articular distintas dimensiones del desarrollo municipal. Turismo, cultura, derechos sociales, servicios públicos y coordinación institucional forman parte de una agenda que intenta responder a los retos de Acapulco.
Pero también hay una dimensión política que no puede ignorarse.
Leticia Lozano forma parte fundamental del equipo político de Abelina López Rodríguez. Sin embargo, su desempeño al frente del Ayuntamiento sorprendió a propios y extraños. En apenas tres meses mostró capacidad administrativa, habilidad política y disposición al diálogo. Un ejercicio de gobierno que le permitió trascender su papel dentro del grupo político al que pertenece y comenzar a construir una identidad y un liderazgo propios.
Lo que resta es otra historia
En el contexto de los futuros procesos internos de Morena en Acapulco, su paso por la alcaldía incorpora una experiencia de gobierno que podrá ser examinada junto con la trayectoria de otros perfiles.
Esa es, quizá, la lectura política más significativa de estos tres meses. La presidencia municipal le ha permitido a Leticia Lozano ejercer responsabilidades, establecer relaciones institucionales y mostrar una agenda de trabajo ante la ciudadanía.
A su experiencia administrativa y política se suma otro factor: su pertenencia al equipo de la presidenta Abelina López Rodríguez, que cuenta con una estructura territorial consolidada en Acapulco. Esta vinculación representa un activo político relevante, cuya capacidad de movilización y respaldo ciudadano será puesta a prueba cuando Morena levante las encuestas para definir a su coordinador o coordinadora en Acapulco.
¿Y Esthela Damián?. Esa es otra historia