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San José.- Costa Rica dio ayer un viraje hacia la mano dura. Laura Fernández, la candidata oficialista y heredera política del Presidente Rodrigo Chaves, se alzó con la victoria presidencial en una jornada marcada por el reclamo social ante la inédita ola de violencia del narcotráfico que azota al país.
Con el 48.7 por ciento de los votos —nueve puntos por encima del umbral para evitar la segunda vuelta—, la politóloga de 39 años no solo aseguró la silla presidencial, sino que entregó al Partido Pueblo Soberano la mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa, otorgándole un cheque en blanco para su agenda de reformas estructurales. El conteo del Tribunal Supremo de Elecciones, con el 85 por ciento del escrutinio, dejó en un lejano segundo lugar a Álvaro Ramos Chaves, con el 33.3 por ciento, y en un marginal tercer puesto a la exprimera dama Claudia Dobles, con apenas el 4.8 por ciento.
El triunfo de Fernández fue celebrado de inmediato por el Mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, con quien la electa ha sido comparada por su intención de emular el modelo de seguridad centroamericano. Entre sus promesas emblema destaca la construcción de una megacárcel para criminales de alto impacto y una reforma profunda a la Constitución y a los poderes del Estado, lo que la oposición interpreta como un plan para anular contrapesos y consolidar el poder absoluto.
En su discurso de victoria, Fernández sentenció el fin de la era política actual al declarar muerta la arquitectura institucional vigente desde mediados del siglo pasado. "Lo que se llamó la Segunda República, labrada en 1948, ha quedado en el pasado. Por eso nos toca a nosotros edificar la Tercera República", afirmó ante sus simpatizantes, prometiendo que el cambio será "profundo e irreversible".
Pese a que la Presidenta electa se definió como una "demócrata convencida" y ofreció espacios a la oposición para cumplir sus deberes cívicos, el tono del oficialismo generó alarmas. En una videollamada pública, el actual Presidente Rodrigo Chaves la llamó a seguir trabajando por un sector privado que pueda producir "sin intervenciones de la democracia".
La reacción de los sectores tradicionales no se hizo esperar. Claudia Dobles, tras reconocer la derrota, urgió a todas las fuerzas políticas a unirse en un "gran bloque democrático" para defender al país de lo que consideran una deriva autoritaria. Con este resultado, Costa Rica se suma a la ola de triunfos de la derecha en la región, en medio de un abstencionismo que alcanzó el 33 por ciento de la lista nominal.