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Las operadas de la política; poder y cirugía plástica

ARCHIVO HISTÓRICO | Por David Espino Más de mil mujeres en Guerrero, entre ellas muchas políticas, han pasado por el consultorio del cirujano...

Hemeroteca Bajo Palabra - Nota de 2015: Las operadas de la política; poder y cirugía plástica

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Por David Espino

Más de mil mujeres en Guerrero, entre ellas muchas políticas, han pasado por el consultorio del cirujano estético Javier Solorio.

En México tienen más credibilidad las personas que se dedican a la comedia, a la farándula que un artista o un científico.

Uno

La última vez que la vi no la reconocí. Héctor Astudillo Flores, candidato del PRI-PVEM a la gubernatura de Guerrero, presentaba a su equipo de campaña y ahí estaba ella. “¿No sabía que Ericka Luhrs tuviera una hija?” Pensé, aunque tampoco tendría por qué saberlo. Pregunté a un par de colegas y me dijeron que no, que era ella: Ericka Lorena Luhrs Cortés en persona. La recordaba de hacía años, con unos kilos de más, la cara redonda con un par de arrugas coquetas, bolsas abajo de los ojos, papada. Una señora, pues. Pero ahora, la piel lozana de una jovencita, la figura esbelta, las nalgas firmes, las tetas bien puestas. ¡Qué avanzada está la ciencia! Me dije.

¿Por qué debe importar que una funcionaria, una política, se opere para mejorar su aspecto? ¿Qué de relevante tiene si se trata de una decisión personalísima? ¿Es una decisión personalísima?

Dos

En el siglo XIX Óscar Wilde escribió que Dorian Gray trasladó a su retrato el paso de los años, el peso de sus excesos y su maldad, mientras él se hacía cada vez más joven, más bello, más erótico. La belleza inacabable ha sido obsesión de la humanidad más allá de los tiempos en que los viejos alquimistas buscaban la fuente de la vida eterna. Ahora a ese fenómeno le llaman narcisismo, por aquél mancebo griego, Narciso, que por haber despreciado a una ninfa ésta lo maldijo para que se enamorara de sí mismo. Y así fue.

Gilles Lipovetsky, filósofo, sociólogo francés, hace alusión a este fenómeno en la política. Hay una “seducción a la carta”, dice en La era del vacío, editada en 2000 por Anagrama, que rige a esta sociedad de consumo que impera: “Con la profusión lujuriosa de sus productos, imágenes y servicios, con el hedonismo que induce, con su ambiente eufórico de tentación y proximidad, la sociedad de consumo explicita sin ambages la amplitud de la estrategia de la seducción”.

La seducción -dice- es hija del individualismo hedonista mucho más que del maquiavelismo político. “¿Perversión de las democracias, intoxicación, manipulación del electorado por un espectáculo de ilusiones?”. Reciclar el cuerpo, sugiere el sociólogo, “es luchar contra su obsolescencia, combatir los signos de su degradación por medio de un reciclaje permanente quirúrgico, deportivo, dietético, etcétera: la decrepitud ‘física’ se ha convertido en una infancia.

“La personalización del cuerpo reclama el imperativo de juventud, la lucha contra la adversidad temporal, el combate por una identidad que hay que conservar sin interrupción ni averías. Permanecer joven, no envejecer: el mismo imperativo de funcionalidad pura, el mismo imperativo de reciclaje, el mismo imperativo de desubstancialización acosando los estigmas del tiempo a fin de disolver las heterogeneidades de la edad”.

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