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Por: Eduardo Serna
Opinión.- ¡Qué año será 2026, y apenas terminó enero! Querido lector que tiene a bien leer esta columna: estará de acuerdo conmigo en que resulta muy difícil enfocarse en un solo tema. La lluvia de acontecimientos vuelve casi imposible dar un seguimiento puntual a los eventos nacionales e internacionales en este mundo hipergolpeado.
En una entrevista que hace años le realizaron a una madre buscadora de amplia experiencia, comentó algo que me llamó profundamente la atención: «Las moscas son aliadas cuando buscamos a los nuestros». Una línea contundente, de implicaciones tétricas, pero que también encierra la posibilidad de un alivio ante dolores infinitos. Las moscas como indicador de la posible localización de un cuerpo sin vida.
Hoy, en nuestro entorno, vemos moscas por todos lados; hay fosas por doquier. Y no me refiero solo a las fosas reales que, tristemente, sabemos existen en todo México, sino también a las moscas que orbitan la podredumbre del mundo.
Se dieron a conocer millones de páginas de información del caso Epstein. Tomará tiempo analizarlas y aterrizar todo lo que ahí se registra, deslindar listas y responsabilidades. Es muy temprano para emitir juicios definitivos, aunque ya existen graves implicaciones, crímenes y nombres conocidos, empezando por el tirano mandatario de la nación vecina del norte.
Los primeros nombres de las moscas de México también salieron a la luz, y no resulta extraño para nadie quiénes fueron mencionados. No vale la pena detenernos demasiado en ellos; la información seguirá fluyendo. Lo que sí puede afirmarse es que se trata de personajes acostumbrados a posarse sobre las excreciones del poder en México; no sorprende que hicieran lo mismo cuando viajaban a “Disney”.
Mientras tanto, Irán es acosado por la armada de “Mickey Mouse”, un hecho que tensa la cuerda hasta acercarla peligrosamente al borde nuclear; el reloj del fin del mundo así lo indica. Otras moscas de muerte —como el ente sionista— pisan el acelerador a fondo para que ese escenario se concrete. ¿Tendrán estos archivos podridos de Epstein relación con las ansias de Israel por ir a la guerra contra Irán? Cuestionarlo siempre es pertinente: sirve para reventar burbujas de contención cognitiva.
La mosca de panteón, Marco Rubio, también hace lo suyo: asfixiar a Cuba. He escuchado a muchas personas celebrar estas acciones y decir: «Ya era hora de que se hiciera algo para derrocar al régimen cubano». Son las mismas que aplaudieron el ataque contra Venezuela. Recordemos que las moscas indican dónde se entierra lo muerto. Estas ideas implantadas en las mentes de quienes desean el mal a pueblos enteros revelan manipulación y mala entraña. Se puede estar a favor o en contra de una postura política, pero apoyar el hambre o la aniquilación de cualquier pueblo es un acto genocida, se analice por donde se analice. Es lo mismo que ocurre en Palestina.
Como vemos, la máquina trituradora se afina y el objetivo es claro: dominar, manipular, controlar y saquear.
Alguien podría decir: «Todo eso que escribes son teorías de la conspiración». A eso respondería que cuando Julian Assange publicó WikiLeaks y se comprobó que Estados Unidos asesinó civiles por petróleo, fue la primera vez —de manera documentada— que se señalaron claramente crímenes de guerra con pruebas contundentes. Antes de eso, los medios controlados y sus pseudo-intelectuales lo descalificaban como “teoría de la conspiración”.
Cuando se afirmó que a Kennedy lo asesinó el Mossad, los sistemistas gritaron lo mismo; años después, documentos de la CIA corroboraron los hechos. Cuando se dijo que cada guerra del imperio obedecía al saqueo de recursos, se tachó de conspiranoia. Hoy, cuando se afirma que Cuba y Palestina son víctimas del control geopolítico y no de cruzadas “democráticas”, volverán a decir “conspiranoico”. Pero los documentos están ahí, los muertos están ahí y las moscas sobrevuelan complacidas.
Para quienes requieran corroboración más allá de la palabra aquí escrita, existen fuentes ampliamente documentadas: los registros judiciales del caso Florida v. Epstein y la investigación de Julie K. Brown en Miami New Times revelan las redes de tráfico humano y la impunidad dorada de los poderosos; los informes del Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la ONU y la documentación de la Organización Mundial de la Salud sobre el acceso a medicamentos en Cuba respaldan el impacto humanitario del bloqueo que los medios corporativos callan; los Afghan War Logs, los Iraq War Logs y el video Collateral Murder, difundidos por WikiLeaks, evidencian crímenes de guerra que los think tanks y portales de propaganda silencian; las investigaciones de Ben Bagdikian, los trabajos de Noam Chomsky y Edward Herman sobre la fabricación del consentimiento, y la labor anual de Project Censored trazan el mapa del cerco cognitivo que se busca imponer. La podredumbre tiene nombre, fecha y documento.
Estos archivos secretos suelen mostrar aspectos de una realidad que se nos mantuvo oculta, y que los cuestionadores —quienes intentan entender el necrocapitalismo y los hilos que mueven al mundo bajo este sistema— siempre señalaron. Veremos cuánta basura y cuánta muerte exhiben los archivos Epstein; al final, lo enterrado siempre es delatado por las moscas que sobrevuelan. Conviene mantener la mente en guardia.
Nota al calce: no todo son malos augurios. El proyecto de Mahahual fue suspendido provisionalmente: la Profepa ordenó la clausura del proyecto Perfect Day Mahahual. Las obras se realizaron sin autorización de impacto ambiental. Una modesta batalla ganada en el Caribe. Se seguirá vigilando.
Como siempre, lo invito a reflexionar y a tomar acción.
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