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Mundo.- El canto de las ballenas de aleta está detrás de un fenómeno acústico que durante años podía hacer que los sistemas de detección interpretaran mal su velocidad y ubicación.
Algunas mediciones llegaron a registrar cifras de hasta 3 mil metros por segundo, muy por encima de la velocidad normal del sonido en el agua.
La anomalía llamó la atención de los físicos John Spiesberger y Eugene Terray, quienes analizaron las señales captadas por hidrófonos instalados en el fondo del océano. El problema aparecía especialmente con sonidos capaces de recorrer grandes distancias.
El mar altera las señales
Cuando una ballena emite un canto, el sonido puede llegar directamente a los sensores, pero también rebotar en la superficie del océano antes de alcanzar los hidrófonos. Ambas señales llegan con una pequeña diferencia de tiempo y terminan mezclándose.
Esa interferencia modifica la forma en que se registra la onda. Los programas utilizados para localizar a los animales pueden interpretar ese desplazamiento como un cambio en la velocidad del sonido, aunque en realidad ninguna señal esté viajando a miles de metros por segundo.
El error también afecta su ubicación
El fenómeno no significa que las ballenas estén produciendo sonidos capaces de superar las leyes conocidas de la física. Lo que cambia es la forma de la onda al combinarse con su reflejo.
El descubrimiento podría ayudar a corregir errores en los sistemas utilizados para triangular la posición de estos cetáceos. Una mayor precisión permitiría mejorar el seguimiento de ballenas mediante redes de hidrófonos y obtener datos más confiables sobre sus movimientos en el océano.