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La ONU de Trump: una Junta de Paz para gobernar el mundo desde Davos

El mandatario estadounidense ha diseñado una estructura donde él no es solo el mediador, sino el juez supremo con poder vitalicio.

Una "Junta de Paz" a modo.

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Suiza.- Lo que Donald Trump presentó este jueves en el auditorio principal del Centro de Congresos de Davos no fue solo un plan de paz para Gaza; fue el acta de nacimiento de una diplomacia paralela que busca, en la práctica, sustituir el multilateralismo de la posguerra por un sistema de gobernanza personalista. Bajo el pomposo nombre de "Junta de Paz", el mandatario estadounidense ha diseñado una estructura donde él no es solo el mediador, sino el juez supremo con poder vitalicio.

La "ONU de Trump": juez, parte y presidente

A diferencia de los organismos internacionales tradicionales, la Junta de Paz nace con una jerarquía vertical. El documento fundacional otorga a Trump el título de "Presidente Fundador" con poder de veto y la "última palabra" sobre el gobierno de Gaza.

La crítica internacional no ha tardado en aparecer. Mientras Trump presume que "el mundo es más pacífico", el Secretario General de la ONU, António Guterres, calificó la iniciativa como "amorfa". Diplomáticos occidentales en Davos advirtieron que este organismo "ignora los fundamentos de la Carta de la ONU", creando una entidad que responde a los intereses de Washington y no al consenso global.

Entre el nepotismo y el poder financiero

El análisis de los integrantes de la junta directiva revela que la "paz" de Trump tiene un marcado acento familiar y empresarial. La presencia de su yerno, Jared Kushner, y de aliados cercanos como Steve Witkoff y Marco Rubio, sugiere que la gestión de conflictos se tratará bajo una lógica de "acuerdo de negocios" (deal-making) más que de diplomacia humanitaria.

Un mundo fracturado

La ceremonia en los Alpes dejó clara la nueva geografía política del "Trumpismo 2.0". El apoyo de líderes como Javier Milei (Argentina), Santiago Peña (Paraguay) y Viktor Orbán (Hungría) consolida un bloque de derecha que desafía las estructuras tradicionales de Europa.

Por el contrario, el rechazo de Francia, Noruega y Suecia marca una línea roja. Noruega, en particular, ha sido blanco de los ataques de Trump tras negarse a participar, vinculando su rechazo a la negativa de otorgarle el Premio Nobel de la Paz. "No podemos participar en una estructura que desafía el derecho internacional", sentenció el gobierno noruego, evidenciando que la Junta carece de la legitimidad necesaria para ser un organismo global.

La sombra de Groenlandia y las amenazas arancelarias

La "paz" de Trump viene acompañada de condiciones. En los pasillos de Davos, la creación de la Junta se percibe como una herramienta de presión. El mandatario ha vinculado la cooperación internacional con sus deseos de adquirir Groenlandia, amenazando con aranceles del 10% al 25% a aquellos aliados europeos que no se plieguen a sus demandas territoriales y diplomáticas.

Lo que queda por responder:

  • ¿Paz o Control? Con una fuerza de estabilización de 20,000 efectivos bajo mando estadounidense, Gaza corre el riesgo de pasar de una zona de guerra a un protectorado gestionado por una junta privada.
  • ¿Y la ONU? Si la Junta de Paz logra absorber funciones críticas de seguridad, la ONU podría quedar reducida a un organismo meramente humanitario, sin peso político real.

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