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De acuerdo a una nota publicada el día de hoy por el diario español, El País, el asesinato del candidato priísta a la alcaldía de Chilapa, Ulises Fabián Quiroz, “fue el aviso de que en este pueblo de 35.000 habitantes (Chilapa), en el corazón de Guerrero, el estado más violento de México, la muerte había entrado en campaña”.
Asimismo, retoma la toma de la cabecera municipal por más de 300 civiles armados: “era una amalgama de policías comunitarios, campesinos y encapuchados de cuya procedencia nadie en el pueblo dudó: narcos, de un sanguinario grupúsculo llamado Los Ardillos. No les costó ni una hora tomar la sede de la policía municipal, desarmar a sus agentes y hacerse con los coches patrulla”.
De igual manera, relata el establecimiento de retenes, además de las exigencias “de la entrega del jefe de plaza de Los Rojos, el cártel rival que supuestamente controla el municipio”.
“Dos semanas después, no hay un solo detenido y las autoridades estatales son incapaces de señalar con precisión quién ordenó las desapariciones ni dónde están las víctimas. A una hora en coche de Iguala, la tragedia se ha repetido. Pero esta vez, a la luz del día y en campaña electoral. El horror ha conmocionado a México. La tragedia se repite”, señala la nota, firmada por Jan Martínez.
Igualmente, el diario español revisa las desapariciones en el municipio que, de acuerdo a la nota fueron “a manos de Los Ardillos”.
“En esa atmósfera irreal, las elecciones suenan lejanas. O eso le parece al menos al campesino Bernardo Carreto González: ‘Mire señor, creo que han matado a mis tres hijos, y a mí, por declarar, también me pueden levantar. ¿Para qué voy a votar?’. En Chilapa, en el corazón salvaje de México, las elecciones ya tienen un ganador. Todos, incluidos los muertos, lo conocen bien”, concluye el texto.