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El estrecho de Ormuz, un paso marítimo estrecho entre Irán y Omán, se ha convertido en un punto clave para el comercio mundial de energía. Por este corredor circula alrededor de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado que se transporta por mar en el mundo.
En las últimas semanas, el paso se vio afectado después de ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, lo que provocó el cierre temporal de la ruta marítima. La situación generó aumentos en los precios del petróleo y del gas, así como preocupaciones sobre un posible impacto en el suministro energético global.
Más allá del conflicto político, la importancia del estrecho tiene una explicación geológica. La región donde se encuentra el Golfo Pérsico posee grandes reservas de petróleo y gas debido a procesos que comenzaron hace millones de años con el choque de placas tectónicas.

Choque de continentes explica por qué el petróleo del Golfo sale por un paso estrecho
Irán se ubica en la zona donde la placa arábiga, que incluye a Arabia Saudita y el Golfo Pérsico, se empuja contra la placa euroasiática. Ese choque entre continentes formó la cordillera de los Zagros, una cadena montañosa que se extiende unos 1,600 kilómetros desde Turquía hasta el estrecho de Ormuz.
Este movimiento geológico presionó la corteza terrestre y creó una especie de cuenca donde se acumularon sedimentos y materia orgánica durante millones de años. Con el tiempo, esa materia quedó enterrada bajo capas de roca, presión y calor, lo que dio origen a grandes depósitos de petróleo y gas natural.
Los científicos estiman que esta región contiene alrededor del 12% de las reservas de petróleo del planeta.
La misma formación geológica también explica por qué el Golfo Pérsico tiene una salida tan estrecha hacia el océano. El estrecho de Ormuz mide en algunos puntos apenas unos 55 kilómetros de ancho, lo que lo convierte en un verdadero cuello de botella para los buques petroleros.
Según especialistas en geología, esa estrechez se debe a la presencia de rocas muy rígidas en la península de Musandam, que sobresale hacia el golfo y reduce el espacio disponible para la navegación.
Por esta razón, los barcos que transportan petróleo deben pasar muy cerca de la costa iraní, lo que convierte a este paso en uno de los puntos estratégicos más sensibles para el comercio energético mundial.