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De acuerdo con un reportaje de Scientific American, los atletas de los Juegos Olímpicos de Invierno no siguen dietas estrictas para adelgazar, sino que necesitan ingerir grandes cantidades de energía para rendir. Especialistas en nutrición deportiva señalan que el principal reto no es elegir alimentos “perfectos”, sino consumir suficientes calorías para soportar entrenamientos intensos, frío extremo y competencias prolongadas.
Carbohidratos, proteínas y vitaminas sostienen el rendimiento físico
La publicación indica que los carbohidratos son la principal fuente de energía, ya que el cuerpo los convierte en glucosa y los almacena como glucógeno en músculos e hígado. En pruebas de resistencia, algunos atletas pueden gastar hasta 7 mil calorías diarias.
Las proteínas ayudan a reparar músculos, mientras que las grasas facilitan la absorción de vitaminas y prolongan la sensación de saciedad. Además, micronutrientes como vitamina D y hierro son claves para la salud ósea y el transporte de oxígeno en la sangre, especialmente en competencias a gran altitud.
Los expertos citados por Scientific American subrayan que no existe una dieta única para todos los atletas: cada disciplina y cada cuerpo requiere ajustes específicos, combinando ciencia, hábitos personales y necesidades físicas.