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Tlapa, Guerrero.– En un fallo histórico que resuena en el corazón de la Montaña, la jueza Mariela Soraya Alfaro Zapata dictó sentencia condenatoria contra Jorge Rodríguez Gómez, alias “La Chiva”. El líder criminal ha sido condenado a 25 años de prisión por la desaparición y posterior asesinato del activista Arnulfo Cerón Soriano, un crimen que en 2019 desnudó la colusión entre el crimen organizado y el poder político en Tlapa.
Un plan perverso para "borrarlo del mapa"
La investigación reveló detalles estremecedores sobre el operativo para silenciar al líder del Frente Popular de la Montaña (FPM). Según las pruebas presentadas:
- La traición forzada: El 10 de octubre de 2019, sicarios secuestraron a una mujer para obligarla, bajo amenaza de muerte, a entregar la ubicación de Arnulfo vía WhatsApp.
- El hallazgo: Tras 40 días de búsqueda y bloqueos carreteros, el cuerpo del defensor fue localizado el 20 de noviembre, enterrado a más de tres metros bajo tierra y con evidentes huellas de tortura. Los criminales usaron maquinaria pesada para asegurar que el cuerpo nunca fuera encontrado.
- La evidencia: Más de 60 pruebas, incluyendo peritajes informáticos y el testimonio de 34 personas, confirmaron que "La Chiva" coordinó a un grupo de sicarios (Isaúl, Adán, Andrés y otros) para ejecutar el crimen.
Una victoria agridulce contra la impunidad
Aunque el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y el FPM celebran el fallo como un "paso firme", advierten que la sentencia de 25 años es insuficiente frente a la gravedad del daño. El caso de Arnulfo no es aislado: se estima que en Tlapa existen más de 40 jóvenes desaparecidos cuyas familias siguen esperando respuestas.
"El plan era causar terror y callar la lucha social, pero lograron lo contrario: las protestas arreciaron y la mirada de la ONU se puso sobre Guerrero", señalaron representantes de las organizaciones civiles.
El desafío pendiente
La sentencia contra Jorge Rodríguez Gómez cierra un capítulo, pero la red delincuencial que operó con complicidad gubernamental durante una década en la región aún no ha sido desarticulada por completo. El reto para la Fiscalía sigue siendo localizar a los desaparecidos restantes y garantizar que Tlapa deje de ser un territorio silenciado por las armas.