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Jesús Ramírez rechaza acusaciones y acusa “venganza política” tras libro de Scherer

El exvocero de López Obrador niega vínculos con el huachicol, manipulación mediática y uso electoral de recursos; califica la publicación como un “libelo”

Retó a sus detractores a presentar pruebas ante tribunales.

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México.- Tras la difusión de fragmentos del libro Ni venganza ni perdón, de Julio Scherer Ibarra, Jesús Ramírez Cuevas respondió con una carta pública en la que niega tajantemente las acusaciones en su contra.

El actual coordinador de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que se trata de una ofensiva política basada en “infundios y falacias” para golpear al movimiento de la Cuarta Transformación.

Sin mencionar directamente a Julio Scherer, el exvocero presidencial aseguró que uno de los autores “salió del gobierno en medio de señalamientos por tráfico de influencias y extorsión”, y acusó que la publicación responde a motivaciones personales.

Ramírez calificó el texto como un “libelo” cuya estrategia —afirmó— es “el escándalo, la nota roja y la espectacularidad de las mentiras”. A su juicio, la difusión de fragmentos en medios revela un objetivo político: desacreditar tanto su persona como el proyecto de la llamada Cuarta Transformación.

Niega vínculos con el “Rey del huachicol”

Uno de los señalamientos más delicados es la presunta relación con el empresario tamaulipeco Sergio Carmona Angulo, conocido como el “Rey del huachicol”.

Ramírez rechazó de manera directa cualquier nexo.

“Nunca he establecido relaciones personales o políticas con delincuentes”, escribió, y retó a sus detractores a presentar pruebas ante tribunales.

También negó haber financiado medios de comunicación, sembrado preguntas en conferencias de prensa o coordinado campañas digitales con bots o páginas de ataque.

Acusaciones de operación política

El libro de Scherer lo describe como operador de un “grupo radical” que habría influido en la información que recibía el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador y manipulado espacios de comunicación.

Ante ello, Ramírez sostuvo que desde que es funcionario público no ha participado en la organización ni financiamiento de campañas electorales ni ha promovido recursos privados para candidatos.

“Quien acusa tiene que probar”, afirmó.

El caso LyFC y el pasivo millonario

Otra de las controversias señaladas en el libro es el decreto de compensación vitalicia para extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro, que —según Scherer— habría generado un pasivo cercano a 27 mil millones de pesos y carecido de sustento jurídico suficiente.

Ramírez defendió su actuación y aseguró que nunca ha utilizado recursos públicos con fines personales o políticos, y que su desempeño siempre estuvo guiado por criterios éticos y de servicio público.

Una disputa que exhibe fracturas

La confrontación pública ocurre en un momento en que Scherer describe en su libro tensiones internas dentro del círculo cercano de López Obrador, incluyendo señalamientos contra Alejandro Gertz Manero, Manuel Bartlett y Adán Augusto López.

Ramírez, en contraste, encuadra los ataques como parte de una estrategia más amplia contra el movimiento político que representa.

“Aquí no hay guerra, aquí hay convicción”, sostuvo en su carta, cerrando con una reivindicación ideológica: “Confieso que soy una persona de izquierda”.

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